lunes, 27 de octubre de 2008

Desmontando el Estado menemista

En la última semana asistimos a dos hechos que simbolizan la paulatina desaparición del estado menemista: el cambio de hora y la estatización de las AFJP. Por supuesto que ambas medidas tienen distinta importancia: el adelantamiento de la hora es algo secundario y la disolución de las Administradoras de Fondos de Pensión es algo fundamental.
Pero quería referirme a ambos hechos más como símbolos que por las consecuencias económicas que su implementación acarrea.
En el caso del cambio de horario, recordemos que no es un invento del actual gobierno, sino que es algo que impuso Alfonsín a fines de los 80. Sucedía que en aquella época, la compañía eléctrica era estatal y la energía un bien de todos que necesitaba ser ciudado y ahorrado. Aún así todos recordamos los serios trastornos y los cortes de luz. En el 93 Menem desterró esta práctica porque al privatizar las empresas públicas, necesitaba que éstas facturaran más, sin importar las consecuencias.
Las AFJP constituyen el colmo de la estafa financiera y el egoísmo individual. Las groseras comisiones cobradas a todos los que algunos vez fuimos aportantes a ese sistema y la apuesta irresponsable e inconsulta a distintos tipos de timba financiera, constituyen las características de un sistema que además, existe en pocos países del mundo. Aún así, los defensores de este sistema argumentan que ellos decidieron aporta ahí, desconociendo que esta inversión se sostiene con el aporte del Estado.
Evidentemente 30 años de neoliberalismo no se superan en un día, pero es responsabilidad de quienes nos creemos parte del campo popular, ayudar a que esto ocurra.