sábado, 19 de agosto de 2017

Corea del Norte y Trump, en una pulseada controlada

Pese a que los medios quieren mostrar que el conflicto entre Estados Unidos y Corea del Norte es un conflicto entre dos desequilibrados, el conflicto que afecta a Extremo Oriente es una larga partida de ajedrez de final reñido y todavía indefinido. Ambos líderes están lejos de ser ¨locos¨  y, por el contrario, piensan cada jugada antes de ejecutarla.
Los medios agitan la supuesta irracionalidad de los mandatarios y tratan, de esta manera, de meter miedo a la sociedad mundial. Lo hacen porque  es su negocio vender noticias y cualquier escenario de tensión los beneficia. Pero hasta ahora Donald Trump está jugando el juego que más le gusta: golpea la mesa y espera que su poderío militar asuste al rival.
Kim Jong, el líder norcoreano, no es ningún tonto y retrocede cuando es necesario. Los movimientos recrean los argumentos de la guerra fría: la posibilidad de un ataque nuclear está latente pero no beneficia a nadie. Trump sube la apuesta en forma permanente y logra atraer todas las  miradas, logrando que los norcoreanos se enfoquen en Estados Unidos, lo que aleja la posibilidad de cualquier tipo de agresión hacia sus vecinos, que son aliados históricos de la Casa Blanca.
Hasta ahora el conflicto parece favorecer  a los norteamericanos, ya que no sólo tienen controlado el conflicto, sino que vienen logrando un éxito importante, al lograr que China haya decidido no hacer una defensa a ultranza, del régimen de Pyonyang.  Los coreanos amenazan atacar la isla de Guam, un objetivo menor frente a la existencia de tantos centros  superpoblados  que existen dentro de la región.
Esto no quiere decir que alguna chispa o un error desate un conflicto, pero en todo caso no será por la escalada verbal de ninguno de los contendientes, que hasta ahora, tienen declaraciones altisonantes y movimientos militares conservadores.        

jueves, 20 de julio de 2017

La oposición, a todo o nada contra Maduro

Ni mediaciones papales ni diálogo alguno parecen posibles. La oposición venezolana desconoce el mandato de Maduro y no acepta otra cosa que su dimisión, o, en el mejor de los casos, la convocatoria a un referéndum revocatorio.
                El presidente Nicolás Maduro, no fue impuesto de afuera ni salió de un repollo, fue elegido por el pueblo venezolano en 2013  y tiene un mandato constitucional que debería cumplir. Pero no lo entienden así quienes forman la oposición venezolana. Cebados por el triunfo legislativo del 2016, que les dio el manejo del Congreso, no dudaron en embestir a los otros dos poderes, bastiones del poder chavista.
                Frente a esta protesta sostenida en el tiempo, Maduro no ha logrado dar con alguna estrategia que disuelva la protesta. La creciente violencia callejera, llevó a las fuerzas de seguridad a una represión que logró reavivar la lucha. El notorio apoyo externo, con eje en Washington, es un combustible financiero que los opositores están aprovechando sin cargo de conciencia alguno.
                Está claro que Maduro no es Chávez y que la situación lo está sobrepasando.  El chavismo sacó de la galera el llamado a una elección constituyente, que se parece mucho a un último recurso para recuperar la paz en las calles, pero todo indica que nada calmará a un sector social que ha decidido forzar la salida del Presidente

                Aciagos tiempos, para un gobierno que supo ser popular, y que ahora, busca con desesperación, el hilo de Ariadna que lo saque de este laberinto que parece no tener salida. 

sábado, 24 de junio de 2017

Las Islas Británicas a la deriva

Pasa también en el Primer Mundo: un mal cálculo electoral puso al desnudo la crisis social que latía en Gran Bretaña, hasta aquí escondida bajo la alfombra, por una dirigencia más enfocada en discutir el Brexit que en enfrentar los problemas sociales y económicos.
                Theresa May, la primera ministra inglesa, se dejó guiar por las encuestas que la señalaban ostentando una imagen positiva importante, y adelantó las elecciones para reafirmar su poder y terminar de meterse al parlamento inglés en el bolsillo. Pero no tuvo en cuenta una verdad que los políticos argentinos conocen bien: los guarismos de imagen  no equivalen a un volumen igual de votos.
                Y si bien la sumatoria total dice que los conservadores fueron los más votados, la sensible baja en la cantidad de votos obtenidos, dieron vida a un laborismo que hasta hace pocos carecía de posibilidades ciertas de llegar al poder. 
                Pero el tema no es sólo electoral. El cimbronazo y la desorientación del gobierno se refleja en una Inglaterra sacudida por el fuerte sismo del terrorismo global, calamidad a la que los ingleses permanecían ajenos .  Así, recitales y otros lugares públicos debieron vestirse de luto ante la muerte violenta e irracional, provocada por grupos terroristas de dudosa procedencia y con desconocidas reivindicaciones.
                Pero las desventuras los habitantes de Downing Street 10, no terminan en el terrorismo. Un pavoroso incendio, en plena capital de un imperio en decadencia, provocaron alrededor de 70 muertos. Este tipo de noticias, que generalmente eran propias del tercer mundo y de ex colonias inglesas, ahora se produjeron a metros de los grandes símbolos ingleses.
                Lejos de la fatalidad, el edificio siniestrado había sido denunciado por sus condiciones inseguras varias veces, pero la corrupción y la inoperancia de un sistema político que descree de la intervención estatal para solucionar los problemas, fue más fuerte.

                Ahora el futuro británico luce incierto, como si la neblina tradicional inglesa hubiese invadido la vida política y social del otrora poderosa potencia.  El paradigma neoliberal se muestra impotente, justo en una de sus cunas, para enfrentar una crisis a la cual no se le vislumbra salida inmediata.      

viernes, 19 de mayo de 2017

Pese a la oposición mediática, Lula sigue siendo el favorito

Con un modus operandi que se instrumentó en todos los gobiernos populares del Cono Sur de nuestra América, los medios concentrados de Brasil, bombardearon en forma permanente e ininterrumpida tanto la figura del ex Presidente Lula, como la de la mandataria depuesta, Dilma Rouseff. 
Todos los soportes son válidos y cualquier tema se convierte en un arma arrojadiza. Con Dilma buscaron justificar de cualquier manera la campaña que terminó con un golpe de estado institucional. Es al día de hoy, que no pueden acusarla de nada tangible ni de delitos concretos.  Pero hoy los principales cañones están apuntados contra Lula Da Silva, no porque lo crean culpable, sino porque ya se postuló como candidato para las próximas elecciones y ya picó en punta en todas las encuestas.
El principal multimedio del país vecino es la red O Globo, una cadena multimillonaria, cuyo volumen de negocios justificaría la envidia del propio Grupo Clarín. Sus dueños fueron capaces de fabricar una figura como la de Collor de Mello aunque luego no pudieron sostenerlo. Ahora instalaron al juez Moro, quien al frente del Lava Jato y otras causas, buscan sacarlo a Lula de la competencia por medios judiciales, ya que por medios electorales no tienen a otro candidato capaz de enfrentarlo con éxito.
Encima no los ayuda el contexto ya que Dilma fue reemplazada por su Vicepresidente que en un año de gobierno, no logró encontrarle la vuelta a la economía brasileña que no da señales de despegue. Si bien la inflación viene en baja, se produjo a costa de una tasa de desempleo récord y a una caída general del consumo, algo que desde hace 16 meses también estamos experimentando los argentinos.

 Lula, viejo zorro, logró convertir la última citación judicial en un acto político, que logró movilizar en forma masiva al PT, sacándalo del letargo y aceitando su potente maquinaria electoral para lo que se viene, siempre y cuando el poder brasileño no busque una artimaña antidemocrática, que proscriba al candidato más popular  o que evite las elecciones del año próximo.  A cualquier recurso puede echar mano el establishment brasileño, con tal de no ver peligrar sus privilegios ante un nuevo gobierno populista.  

lunes, 1 de mayo de 2017

Y un día ganó Lenin

La ola arrasadora de la derecha neoliberal que venía derramándose por América latina, finalmente encontró su dique en las altura ecuatoriana, donde Lenin Moreno derrotó claramente a su rival y permitirá que la Revolución Ciudadana que encarnó hasta aquí el presidente Correa siga adelante.
Las denuncias de fraude del banquero Lasso no tuvieron eco ni en sus propios aliados, por lo que el nuevo presidente ecuatoriano fue aceptado rápidamente por toda la comunidad internacional, que tiene sus ojos puestos más en la tensión mundial que se incrementa día a día que en nuestro continente.
Así, la derecha latinoamericana se perdió de sumar una pieza a su colección, aunque sigue pendiente de lo que pasa en Venezuela, donde Maduro resiste una ofensiva cada vez más violenta y coordinada. Aún así no las tienen todas consigo los neoliberales, ya que las denuncias de corrupción en Brasil, principal arma para lograr el retroceso del PT, ahora se vuelve como un boomerang sobre las cabezas de Temer y sus secuaces, que no pueden explicar quien financió sus campañas electorales.
En Ecuador, la eficaz y consecuente Revolución Ciudadana pudo sostener sus logros en la memoria del pueblo que el constante embate mediático no pudo diluir. Fueron 10 años de un gobierno que le dio dignidad al país gracias a los  avances económicos y sociales , que a diferencia de sus vecinos peruanos, fueron de la mano y no disociados.  Hábilmente, Correa no buscó una incierta reelección, que demandaba otra reforma constitucional, y prefirió preparar y respaldar a un sucesor que continuara con su obra.
Y llega ahora Lenin Moreno con el antecedente de un Presidente que puso a la soberanía como horizonte y que con ese pensamiento, logró el desmantelamiento de la base militar norteamericana de Manta, redujo la influencia del siempre decisivo embajador norteamericano y mantuvo a rajatabla el asilo a Julian Assange en la embajada ecuatoriana en Londres.

Ahora no la tendrá fácil el nuevo presidente. El viento sopla en contra de las naciones sudamericana y el mundo parece encaminarse a una carrera armamentística de final incierto. La unidad de nuestro continente es socavada permanentemente por los gobiernos de derecha que prefieren alinearse a poderes mundiales más allá de nuestros fronteras, pero el cambio de mando en la Casa Blanca, puede dejarlos  sin puerto seguro y abre interrogantes sobre un final que parecía cantado en contra de las democracias latinoamericanas.  

miércoles, 22 de marzo de 2017

Ruidos y filtraciones en la alianza Occidental

La asunción de Trump y su acción sobre la política exterior norteamericana, ya están produciendo los primeros escozores en Occidente. Es que el nuevo líder norteamericano no cree mucho en las alianzas y prefiere ocuparse en forma personal y reunirse mano a mano con los líderes mundiales. Así, la OTAN se mantendrá vigente sólo si se aviene a sus políticas y si se cuadra a su mandato y no al de Alemania, país que había asumido, por prepotencia económica, la representación de Europa en el conglomerado militar más importante del planeta.
                Además del cambio de rumbo de la Casa Blanca, la Unión Europea no resolvió todavía la salida de  Gran Bretaña de su seno. Pese al pronunciamiento inglés, aún no está claro cómo será la salida y ni siquiera se sabe si el Reino Unido seguirá llamándose así, ya que Escocia tiene la firma voluntad de no salirse de la UE.
                Mientras tanto, Trump esboza un choque de espadas con China que se parece más a un tanteo de la fuerza y voluntad del enemigo que de un conflicto abierto. Es sabido que el magnate norteamericano es un agresivo negociador pero tiene enfrente a un país sólido y al que le sobra paciencia ¨oriental¨.  Por las dudas, el Pentágono se rearma y así el complejo militar e industrial norteamericano pierde los miedos que le habían generado los dichos aislacionistas del nuevo presidente.
                En tanto, el otro gran jugador mundial, Rusia, mira expectante como se desarrollan los acontecimientos. Salidos del foco de atención, Putin mira en silencio, como sus rivales toman una iniciativa que por ahora no perjudica sus políticas. Experto en explotar las debilidades europeas, el líder ruso aguarda que se aclare el panorama para hacer sus movidas, sabedor que su buen desempeño en la crisis Siria, logró instalar que la maquinaria bélica rusa está vigente.

                Un mapa cambiante y un futuro nebuloso. Un presente ¨líquido¨ para un planeta que carece de una brújula precisa, que le permita adivinar hacia donde se dirige. 

jueves, 16 de febrero de 2017

Odebrecht: la matriz de la corrupción neoliberal

La reciente ofensiva contra los gobiernos populares de la última década ha tenido como caballito de batalla la lucha contra la corrupción.  Es así como la entente conformada por grandes empresarios, partidos de derecha y medios de comunicación, agitaron la bandera de la honestidad como fin supremo y emprendieron una cruzada general que culminó con la derrota electoral del kirchnerismo en Argentina, la destitución de Dilma Rousseff en Brasil y un férreo cerco político tendido alrededor de Venezuela.
                Sin embargo, el fuerte poder mediático no logró encubrir el grosero escándalo ocasionado por el descubrimiento de las multimillonarias coimas que pagó la megaempresa brasileña Odebrecht, para facilitar sus negocios en todo el continente. El problema para los medios es que la mayoría de los políticos implicados responden a la derecha neoliberal que se ha adueñado de nuestro continente en estos últimos años.
                Es así que el ex presidente de Perú, Alejandro Toledo, debió ocultarse para no ser detenido. El ex mandatario pertenece a un país que es utilizado como ejemplo a seguir por los defensores del neoliberalismo.  Pero se ve que está flojo de papeles y prefirió no presentarse ante la Justicia para explicar su relación con la constructora brasileña. Otro ejemplo de la región, el presidente Santos, de Colombia, también fue salpicado por las revelaciones  que no respetaron su investidura ni su reciente premio Nobel.
                En el país de origen de la multinacional brasileña las cosas no están mejor. La mayoría de los políticos que comandaron  la destitución de la Presidenta elegida por el pueblo, recibieron dinero mal habido para llevar adelante sus campañas políticas.  El propio presidente Temer fue acusado de aceptar una ayuda de 10 millones de dólares. A esto se le suma que uno de los jueces que llevaba adelante la investigación falleció en un oportuno accidente de aviación.
                En nuestro país, si bien los medios ya se solazaban imaginando las imputaciones que lloverían sobre los funcionarios del gobierno anterior, las revelaciones  trajeron una grave acusación para uno de los íntimos del mandatario actual: Gustavo Arribas, jefe de la AFI, organismo central de Inteligencia.  Arribas acompaña a Macri desde su gestión en el club Boca Juniors, donde ya había sido acusado de triangular en forma irregular los pases de los jugadores  del club de la ribera. Lo que explica en gran parte el origen de su fortuna personal.

                Si bien ningún gobierno está libre de la corrupción que existe en todo el planeta, la difamación es un arma arrojadiza que tiene forma de boomerang: los paladines de la honestidad de ayer, pueden ser los corruptos de hoy.   El problema es que a veces la niebla mediática no les permite apreciar todo el panorama al votante desorientado, que compra nuevos productos que huelen a viejo.