martes, 18 de septiembre de 2012

Africa: el continente encontrado


El mundo ya no es lo que era, este comienzo de siglo trajo aparejado un mundo multipolar donde si bien Estados Unidos no perdió la hegemonía militar, países como China surgen como potencias económicas.  A nivel continental, la década pasada marcó el resurgimiento de América latina gracias al abandono general de las recetas del FMI y a la locomotora que significó Brasil. Si bien esto se mantiene, un nuevo jugador surge inesperadamente y obliga a que le prestemos atención: Africa dejó de ser un continente en decadencia y busca despegar de una vez.
            El alza de los commodities benefició en gran medida a los países africanos que se destacan por el crecimiento de las exportaciones. Además un crecimiento anual cercano al 5% está logrando generar una incipiente clase media en varios países del continente, lo que estimula el mercado interno y aumenta la producción.
            Según informes de la ONU, entre las diez economías que más crecieron en los últimos diez años se encuentran las de Angola, Nigeria, Etiopía, Chad, Mozambique y Ruanda. Países que antes eran noticia por sus conflictos internos y por sus dictadores ahora pelean por figurar entre los que más crecen.
            Esta realidad no escapa a los ojos de las potencias mundiales y por supuesto que buscarán sacar provecho. Ya hizo punta China con crecientes y millonarias inversiones en el continente negro.  En Sudamérica el fenómeno no pasa desapercibido ya que tanto Brasil como Argentina buscan profundizar relaciones con sus pares africanos.
            Pero en un mundo capitalista los peligros acechan y Africa tiene dos recursos que en el resto del globo no abundan: agua y petróleo. A los que le debemos agregar los minerales. También hay varios países extracontinentales que buscan hacer pie a través de la compra de tierras, para producir ellos mismos los alimentos que luego se llevarán a su país. Es el caso de Arabia Saudita de grandes recursos monetarios gracias al petróleo. Por su parte  hay multinacionales que ya comienzan a trasladar a sus empresas para aprovechar la mano de obra africana, muy joven y más barata que en otros lugares.
            Deberán vigilar ahora los africanos que el progreso y el desarrollo no se transformen en expoliación de sus recursos con la consiguiente pérdida de soberanía. El pasado colonial debe servir para no repetir los errores que dejaron a Africa en el subsuelo del Mundo.  

miércoles, 22 de agosto de 2012

Siria: una guerra de mentiras


Nada más real que la sangre derramada en Siria. De ambos lados, la violencia es feroz y no respeta sexos ni edades. Pero los fundamentos con lo que Occidente basa su intervención en la realidad de los sirios, están basados en mentiras y en medias verdades que encubre el conflicto geopolítico que es motivo de todos los conflictos modernos: el petróleo.
            Los gobiernos occidentales encabezados por Estados Unidos justifican el vital apoyo que les otorgan a los sediciosos sirios en la supuesta violencia dictatorial que el régimen de Bashal Al Assad aplica sobre su pueblo. Esta rebelión, que ya es guerra civil, sería un coletazo de la famosa primavera árabe, que llevó o estaría llevando la democracia a lugares antes lejanos a esta.
            Sin embargo, esto es más aparente que real. Las fuerzas que componen a los rebeldes sirios están apoyadas por países que de democráticos no tienen nada. Tanto Qatar y Arabia Saudita financian y arman a los rebeldes, pero no podrían aprobar un examen sobre las libertades de sus pueblos porque sencillamente son dictaduras autocráticas que, si  se aplicara la misma vara para todos los países, deberían haber sido invadidos hace rato. Tanto el mandatario sirio, como sus pares de Arabia y Qatar heredaron el poder de la misma manera: de sus familias.
            Estados Unidos replica en todas sus intervenciones el mismo dispositivo discursivo que viene aplicando desde el 11 setiembre de 2001: demoniza a sus víctimas y les inventa conspiraciones y una capacidad de hacer daño que están lejos de la realidad. Deberían recordar que los terroristas del 11S eran en su mayoría ciudadanos de Arabia Saudita, un firme aliado de Estados Unidos, que no ha recibido represalias por esto.
            Todo este teatro bélico montado tiene como objetivo terminar con el poder de un jugador importante de Oriente Medio como es Siria con lo que se lograría un doble objetivo: se fortalece a Israel y se aísla aún más a Irán, próximo objetivo del poderío norteamericano. Para intervenir sobre Irak se habló de un arsenal de armas de destrucción masiva que nunca se encontró. Contra Irán, la amenaza ya es de carácter atómico, pero todavía no surgió ninguna  prueba contundente que testimonie una amenaza real para la paz mundial.
            Sabemos que Estados Unidos no necesita evidencias tangibles para intervenir. Es que en realidad poco le importa la veracidad de los hechos. El interés real es hacerse del dominio estratégico de las cuantiosas reservas petrolíferas de Irán y de paso tener a tiro de misil de corto alcance a sus dos rivales reales: Rusia y China.
            El objetivo de debilitar a Siria está cumplido: gane o pierda esta guerra, la influencia siria en la región surgirá devaluada. Habrá que fijarse entonces, de que manera la Casa Blanca buscará darle el golpe de gracia a Irán. 

sábado, 21 de julio de 2012

martes, 17 de julio de 2012

Francia no quiere comprar la receta del ajuste


La ola ajustadora  en Europa se desarrollaba sin obstáculos por todo el continente. Grecia, España, Italia, Portugal fueron víctimas y muestras de las consecuencias recesivas del ajuste recetado por los centros de poder económico para enfrentar la crisis. Sin embargo, la ida de Sarkozy y el acceso de Hollande al timón de Francia, puso un paréntesis y también un signo de interrogación a la continuidad del vendaval neoliberal que azota a al viejo continente.
            Es que recién asumido, el líder socialista francés se encontró con una de las consecuencias visibles del parate: la automotriz Peugeot anunció miles de despidos. Pero a diferencia de sus colegas, Hollande consideró inaceptable las disposiciones de la empresa. Y lo que es más sorprende aún, dijo que el Estado francés no iba a jugar un papel pasivo frente al atropello. Esto en la Europa actual es casi revolucionario. Hoy los otrora poderosos del mundo decidieron entregar las llaves de sus países al FMI casi sin condiciones.
            Quienes defienden los despidos dicen que los costos laborales son muy altos, con lo que busca preparar el terreno para el cambio en la legislación laboral lo que hace la contratación de los trabajadores más barata y que siempre incluye la pérdida de derechos. Pero Hollande, a diferencia de Zapatero, parece no haber olvidado sus orígenes socialistas, y por lo menos propuso afectar otros impuestos para compensar la supuesta caída de la competitividad francesa.
            Además, y tal vez lo más sorprendente de este conflicto, el gobierno francés amenazó con investigar las ganancias de los empresarios franceses y averiguar cuánto cobran de dividendos.  Por lo visto, los socialistas franceses están mirando menos a Europa y más a América latina. Es lógico, son 8.000 puestos de trabajo los que se perderían. Un impacto demasiado fuerte para la economía de cualquier país y una pésima forma de iniciar una gestión de gobierno.
            Ahora habrá que ver como enfrenta Hollande las presiones internacionales que se le vendrán, sobretodo de Alemania, que de la mano de Angela Merkel se ha transformado en el fiscal del ajuste europeo. De movida el nuevo gobierno trató de desmarcarse de la gestión Sarkozy, pero el contexto no lo ayuda.  Hollande tendrá que construir poder para resistir las presiones que recibe y recibirá, pero no tiene otro remedio sino quiere pasar a la historia como otro socialista que entregó los derechos de los trabajadores. 

miércoles, 4 de julio de 2012