lunes, 18 de abril de 2022

El conflicto europeo y la doble vara mediática

 

Ya transcurrido un buen tramo del conflicto en el Este europeo, algunas conclusiones sobre el tratamiento mediático de la contienda se pueden ir sacando. Seguramente las reflexiones políticas vendrán una vez terminado el ruido de las fusiles.

                Los medios occidentales no produjeron ningún tipo de innovación a la hora de cubrir esta guerra. Por el contrario, repitieron el mismo esquema que aplicaron durante la invasión de Estados Unidos a Irak: hacer un seguidismo acrítico de las líneas discursivas propuestas por la OTAN.

                Es así como todas las fake news generadas por las usinas de prensa de la Alianza Atlántica son instaladas en forma casi instantánea. Si son desmentidas se bajan, pero la información que contenían fue difundida en tiempo y forma.  Pero tal vez la contribución más importante de los medios es la demonización de todo lo que sea ruso y ni hablar de la figura de Putin.  Si bien ningún mérito hay en invadir otro país o provocar una guerra, otros conflictos bélicos anteriores no fueron tratados de la misma manera.

                Tanto la invasión norteamericana a Irak como el funcionamiento de la base de Guantánamo para torturar presos políticos no solo no produjo la demonización de quienes la llevaron adelante sino que fueron justificados por una supuesta lucha contra el demonio de Saddam Husein, cuya fácil caída demostró que el malvado de la película no era tan fuerte como nos quisieron hacer creer y que las armas de destrucción masiva que tenían los iraquíes fue fake news gigante instalada cuando todavía no se usaba ese término para describir las campañas mediáticas.  

                Tampoco vimos grandes quejas ni pedidos de expulsión de los torneos deportivos cuando Israel reprime palestinos ni cuando Estados Unidos manda drones a asesinar a supuestos terroristas refugiados en ajenos países. Parece que el Derecho Internacional se acomoda al interés de las potencias dominantes.

                En un mundo que se dirige a la multipolaridad, los medios de comunicación están bastante lejos de representar distintas voces. Por el momento, las grandes empresas mediáticas se siguen imponiendo, sin reconocer que en el mundo, ya no predomina una sola voz.                

miércoles, 16 de febrero de 2022

Putin despliega su TEG en Europa Oriental

 

Este 2022 amaneció con un conflicto que parecía un reclamo fronterizo más pero que fue escalando hasta poner a Occidente al borde de la guerra: Ucrania y Rusia volvían a disputar por sus fronteras.  Nuevamente el mandatario ruso, Vladimir Putin, ocupó el centro de la escena del escenario mundial, esta vez para pulsear directamente con la OTAN, organización dirigida por Estados Unidos desde su creación.

                El conflicto viene de lejos. Desde los inicios de su llegada al poder, Putin estableció la política de reconstituir el orgullo ruso mancillado luego de la caída de la Unión Soviética. A la recuperación y ordenamiento económico sucedido bajo el mandato del presidente ruso, le  siguió el juego geopolítico de restablecer su influencia sobre Europa y en especial sobre los países que habían formado parte de la ex potencia comunista. Es así que el mandatario ruso logró que tanto los gobiernos de Bielorrusia como el de Ucrania, fueran gobernados  por políticos afines.

                Pero nada es para siempre. El devenir político provocó la remoción de los partidarios de Putin de Ucrania y el establecimiento de un gobierno pro Occidente, lo que desbalanceó el precario equilibrio político de Europa Oriental. Rusia avanzó con la anexión de Crimea y encendió las alarmas de la OTAN. Todo esto acompañado de la dependencia energética que todo el continente europeo tiene del gas ruso y del gasoducto Nord Stream.

                 Así llegamos a este comienzo de año, donde una escalada en la discusión provocó la movilización de tropas y el cruce creciente de amenazas de guerra. Sabido es que Putin negocia siempre dando golpes sobre la mesa pero sin llegar a un punto que impida la concreción de sus objetivos. Por lo tanto es difícil que todo esto desemboque en un conflicto bélico, sino que todo este escenario de confrontación parece otra puesta en escena de un maestro de la estrategia que busca protagonismo frente al mundo nuevamente bipolar, que ahora nos proponen Estados Unidos y China.  

 

 

lunes, 20 de diciembre de 2021

El triunfo de Boric abre una ventana de esperanza en América latina

 

Las Alamedas se abrieron nuevamente al paso de las muchedumbres pero esta vez en tono de festejo. Gabriel Boric fue elegido presidente de su país, al frente de una coalición de centroizquierda que se propone terminar con los resabios de la herencia de Pinochet.

                Hablar de la dictadura chilena no es hablar de un recuerdo lejano. Las consecuencias de su herencia se viven diariamente en el país trasandino. Una sociedad que debe gastar una fortuna para educar a sus hijos,  constituye uno de los rasgos más salientes de su evidente desigualdad. Si bien los medios occidentales siempre lo erigieron como el modelo a seguir, el modelo  chileno que dejó  a Pinochet cerró siempre  sus números, aún en democracia,  con una gran cantidad de su pueblo afuera.

                Pero esta larga pelea iniciada en 2019 dio sus frutos. Un ignoto Gabriel Boric, se abrió paso desde el fondo de la fila y fue escalando lugares hasta quedar al frente de la coalición. En una elección fragmentada, quedó segundo del candidato derechista y logró que el espanto uniera a los chilenos tras su candidatura.

                Así, Kast, un reconocido simpatizante de Pinochet, quedó segundo en un ballotage de números amplios que despejan toda duda y le otorgan a Boric una gran legitimidad de origen para llevar a cabo sus políticas, que prometen desmantelar  a las AFJP chilenas y que la educación esté al alcance de todos los chilenos.

                A nivel regional, la noticia permite bosquejar que la marea derechista está en retirada en América latina, lo que podría tener una enorme confirmación si los números de Lula en Brasil se confirman en las urnas. Este avance político debería ser acompañado por un avance social que impida que otra oleada derechista, vuelva a apropiarse de los derechos de los pueblos latinoamericanos.

martes, 19 de octubre de 2021

El fin de la era Merkel llena de preguntas a la Unión Europea

 

Parecía eterna pero no, un día Angela Merkel decidió irse a su casa, marcando el fin de una era no solo en la conducción de Alemania, sino también en el bloque que conforman los 27 países de la Unión Europea.  Reconocida como líder indiscutida, Merkel no logró dejar al mando a nadie de su partido, ya que su coalición que lidera su espacio político perdió las elecciones parlamentarias que son la puerta de entrada al nombramiento del nuevo mandatario alemán.  

                La inestabilidad de la alianza que encabezaba la ahora ex canciller, hizo eclosión en las recientes elecciones. Pero el eje de los tironeos no estuvo puesto en la gestión de Alemania, sino que tuvo que ver con un tema que afecta a toda la Unión Europea:  el asilo a los extranjeros que vienen escapando de las distintas guerras y cambios de gobierno que afectan en especial a algunos países africanos y a otros de Medio Oriente.

                La Unión Europea, en su bases legislativas, tiene la libre circulación como derecho fundamental, pero varios de sus países decidieron desconocer esto y aplicaron restricciones a la entrada de refugiados. Un poco porque se vieron sobrepasados por la situación, y otro poco por el avance de la derecha sobre los ejecutivos de algunos países.  El Covid no interrumpió la entrada de inmigrantes ni la muerte de muchos de ellos en el Mar Mediterráneo.

                Merkel se va sin lograr un consenso para mejorar las leyes que tratan a los asilados ni mucho menos para lograr algún dispositivo de seguridad que combata el tráfico de personas, delito en auge en Europa, amparado en la necesidad de quienes emigran sin  nadie que los contenga.  La inestabilidad política de Alemania se trasladará inevitablemente a la Unión Europea, ya que no se vislumbra un liderazgo alternativo al que deja la canciller alemana.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Bolsonaro trata de salvar los jirones de su gobierno

 

 

                Luego de la fallida jugada de movilizar a todos sus partidarios para presionar a la Justicia y al establishment de su país, el presidente de Brasil debió retroceder para reagruparse y asumir que ya no tiene  a todo el poder real brasileño encolumnado tras su gobierno.

                Es que las bravatas con las que Bolsonaro construyó su imagen mediática se revelaron inconsistentes a la hora de gobernar.  Todo el enorme poder político aportado por quienes ven un posible regreso de Lula como su peor pesadilla, se le viene escurriendo en forma acelerada, producto de un manejo de la pandemia tan torpe e irreal como el de su admirado Donald Trump.

                Frente a este enorme vacío de poder que se abre ante la creciente debilidad de Bolsonaro, el establishment  carioca ya está tendiendo puentes con Lula, para no quedar mal parado ante un eventual regreso del líder del PT. Las causas judiciales contra el ex presidente ya se cayeron, demostrando que quienes hablaron de un proceso judicial basado solo en la idea de sacar de circulación a la figura política más popular, era real y que tenía patas cortas.

                Es inserto en este panorama que la figura de Michel Temer, el político más experimentado que tienen el  poder real de Brasil, toma mayor relevancia.  El ex presidente brasileño juega en los dos campos. Por un lado trata de frenar a Bolsonaro, para que no se termine de estrellar contra el muro de una destitución. Por el otro, ya está conversando con Lula, para evitar que el regreso de PT sea un caos.

                No tuvo chances Bolsonaro de festejar la abultada derrota de sus pares argentinos. La supervivencia propia, lo atornilla ante una realidad que no le da tregua, y que lo encuentra ante un mar embravecido, que su propia torpeza ayudó a surgir.

viernes, 20 de agosto de 2021

La caída de Kabul y los recuerdos de Saigón

 

El mundo mira entre azorado y sorprendido las escenas de la caída de Kabul. Quienes nacieron después de 1975, nunca habían visto a la primera potencia militar mundial abandonar precipitadamente una capital nacional, derrotados por el avance incontenible de los talibanes. Miles de millones de dólares gastados por el Pentágono en preparar y equipar a un ejército afgano que se derrumbó como un castillo de naipes frente a la ofensiva guerrillera.

                Sin embargo  esta derrota, a diferencia a la acaecida en Vietnam durante el siglo XX, no fue sorpresiva. Ya desde la administración de Obama, los norteamericanos venían preparando esta retirada que ahora se concreta. Las sucesivas administraciones no dejaron de avanzar en esta salida, que no fue suspendida ni siquiera cuando la Casa Blanca advirtió que los Talibanes se apoderarían de todo el país.

                  Concentrados en su pulseada con China, los norteamericanos decidieron abandonar las aventuras militaristas encaradas desde 2001 en adelante. La idea de reconfigurar un medio oriente amigable para la superpotencia occidental por medio de la fuerza de los marines, fue un rotundo fracaso.  El peligro chino hizo recapacitar a los yanquis, que decidieron abandonar los escenarios que consideran secundarios sin importarles mucho lo que dejan atrás.

                Ahora tal vez nos espere un mundo crecientemente bipolar, con una administración norteamericana dedicada a recomponer el prestigio perdido y a no dejarse atropellar por el crecimiento permanente de China, que no deja de ser el país de mayor crecimiento económico pese a la pandemia que recortó la economía de todo el planeta.

               

miércoles, 21 de julio de 2021

América Central se sube al centro del escenario mundial

 

Las distintas explosiones que venimos viviendo en América del Sur, se trasladaron hacia el Norte y llegaron a las Antillas. Cuba y Haití sacudieron el tablero del panorama mundial, y se colaron por unos días en el centro de las miradas. Con problemas de distinta índole, ambos países atraviesan crisis y problemas que vienen de arrastre y que fueron agravados por la pandemia.

                Cuba es por excelencia, el país que está siempre en el centro de toda grieta y discusión política. Una Revolución exitosa que sobrevivió al bloqueo norteamericano y a la muerte de su líder principal pero que no tiene forma de revertir el creciente deterioro económico provocado por un bloqueo que no cede y una pandemia que no perdonó a nadie.  Si a todo le sumamos el lobby permanente del exilio cubano y la intención irrenunciable de la CIA norteamericana por derribar a los herederos de Fidel, tenemos una mezcla muy difícil de pilotear aún para los avezados conductores cubanos.

                A pocos kilómetros de Cuba, se encuentra Haití, el primer enclave independiente de América latina. Esta iniciativa inicial jamás fue perdonada, por lo que este país caribeño fue siempre sojuzgado, como si la pobreza permanente fuera una marca de nacimiento. La Naturaleza también hizo su parte, y distintos movimientos sísmicos hicieron también su parte para que Haití nunca levantara cabeza. Con distintas fuerzas de ocupación extranjeras emplazadas  desde hace ya varios años, los distintos gobiernos no pudieron evitar la violencia permanente, que acaba de llegar a su cenit con el asesinato de su primer mandatario Joveniel Moise.

                Ambos sucesos tienen en común la intervención extranjera. La diferencia es que en Cuba se hace en forma subrepticia, mientras que en Haití las manos ajenas ni siquiera disimularon su pertenencia.  Ambos países enfrentan un futuro incierto, pero lo enfrentarán con distintas armas. Mientras el régimen cubano tiene un pueblo organizado, Haití sigue manoteando una solución que siempre se les escapa y que lo sigue sumergiendo en un abismo que parece no tener fondo.