Por los medios de todo el mundo vivimos el día a día de la crisis egipcia que terminó con la salida de Mubarak, también vimos que esta rebelión afectó a otros países árabes de la región, pero lo que quedó oculto en las pantallas de TV es el papel de Occidente como soporte de estos gobiernos que repentinamente recibieron la crítica generalizada de todo el planeta.
Los gobiernos de las principales potencias mundiales, comandadas por Estados Unidos, sostenían hasta hace poco que países como Egipto o Túnez eran gobierno amigos y ¨moderados¨. El dedo acusador pasaba de largo frente a ellos y prefería señalar a Irán o a Irak, gobiernos que constituían el eje del mal y a los que se consideraban culpables directos del terrorismo mundial en todas sus variantes. Ya sabemos como terminó Irak y el futuro de Irán todavía está por verse.
Pero esta conmoción, que se multiplicó como reguero de pólvora por Egipto, Túnez, Yemen, Argelia y Arabia Saudita, sacó a la superficie una situación social explosiva signada por años de represión y de miseria para la mayoría de los pueblos de estos países. Una mano dura cotidiana reprimía en Egipto a una población que vivía con índices de pobreza y desocupación altísimos. La situación en los otros países mencionados no era muy distinta.
Este velo informativo y diplomático, que costó tantas décadas y tanta sangre levantar, fue posible porque Mubarak jugaba un papel importantísimo en la estrategia de la Casa Blanca en la región. Egipto logró que Israel se consolidara como estado y le garantizó a Estados Unidos cierta estabilidad en una región famosa por su riqueza energética. El resto de los países de la OTAN también tienen intereses en la región y lejos estuvieron de cuestionar el modo en que Mubarak mantenía la paz social. No les importó que fuera la tranquilidad de los cementerios.
Si vamos a buscar a los archivos de los medios de comunicación occidentales no hallaremos la palabra dictadura para calificar a estos gobiernos. El periodismo no nos contó nunca como hizo Mubarak para mantenerse en el poder 30 años en el gobierno. Recién ahora logramos enterarnos de los grados de corrupción y de miseria imperante.
En América latina sabemos muy bien que los intereses de Washington están por encima de cualquier consideración ética y moral. La gran democracia de Occidente respaldó y propició la instalación de las dictaduras que nos masacraron en los 70 porque eran funcionales a la estrategia seguida por los yanquis en la Guerra Fría. Algo parecido pasó en Medio Oriente y seguiría pasando si los egipcios y el resto de los pueblos árabes no se hubiesen cansado de tanta miseria y represión.
Ahora se abre una etapa interesantísima en Medio Oriente. Por un lado tendremos a Occidente que buscará que los cambios que se vienen tanto en Egipto como en Túnez no modifiquen el status quo vigente. Por el otro, tendremos a los pueblos que acaban de descubrir que su destino puede estar en sus manos, pero que deberán buscar encauzar su lucha para que esta oportunidad que se les abre para mejorar sus vidas no termine en una dolorosa derrota.
martes, 15 de febrero de 2011
lunes, 13 de diciembre de 2010
Carta de un maestro de la Escuela 15 de Villa Soldati
...Con infinita rabia y profundo dolor quiero compartir algunas palabras sobre lo que está pasando a pocas cuadras de la escuela donde trabajo. No puedo hacer análisis macroestructurales ni quiero despotricar contra el fascista infradotado, simplemente contar que allí están, bajo toldos deshilachados y tapados por los mosquitos y el fango, las familias de tres alumnas mías. Melanie reaparece hoy en la escuela, después de una semana, y me cuenta que su mamá y su papá, costureros de 20 horas por día, decidieron ir por un pedazo de tierra porque ya no aguantan más pagar el alquiler de $800 por las dos míseras piezas del hacinamiento donde viven con sus 5 hijas en la Villa Cildáñez. Dice que el dueño les cobra además $10 por cada día que se atrasan en la renta. "Y encima dice que es cristiano", sentencia. Mónica me cuenta que su madre resistió todas las tinieblas de la noche desde el viernes en la precaria carpa que se armó con sus manos de obrera. Ayer no durmió bajo la lona: se la prestó a otra madre que aguantaba el viento con su niña aferrada al pecho. Y hoy en la clase Mónica nos pregunta a todos, juro que textual: "yo no entiendo porqué la policía en vez de estar defendiendo a la gente se dedica a perseguir y matar a sus hermanos". Aylén ya no tiene miedo. Está acostumbrada porque los domingos recibe el amanecer en La Salada, contando las monedas que le dejó el fin de semana. Siempre callada, hoy se desviste las vergüenzas para explicarnos que no hay robo y sí necesidad. Melisa cuenta que en esos terrenos del Parque hace años que hay olor a muerto. Suele ella encontrar algunos huesos y más de una vez tuvo que escapar del horror de los cadáveres. Varios dicen que sí: todos saben que allí descartan los fiambres chorros y yutas. Ese baldío, cementerio del fin del mundo, es el "espacio público" que los hipócritas dicen defender. Kevin nos cuenta, casi entre lágrimas, que desde su terraza de la villa 20 quiso ver, pero no pudo: lo cegó el humo de la furia y la represión. Los demás escuchan, preguntan, comprenden porque viven igual. En medio de la intensa charla, Nicole se hace una pregunta sincera: "Yo no sé si esa es la manera de conseguir una casa". Y Ariana impecable, vocera de muchos, comparte: "Yo tampoco sé si es la manera, pero lo que es seguro es que no lo hacen porque les gusta si no porque no les queda otra. ¿Qué harían ustedes si no tienen lugar donde vivir con sus familias?". Y vuelvo a jurar que el parlamento es casi textual. Esto es algo de lo que pasó en el aula de quinto de la escuela 15 hoy por la mañana. Y esto es también algo de lo que no pasó: ninguno le echó la culpa a los bolivianos, ninguno se quejó porque sí paga sus impuestos, ninguno temió porque le vayan a ocupar también el Parque Avellaneda, ninguno pensó que hay "vecinos" por un lado y "usurpadores" por el otro, ninguno pidió la policía para sentirse más tranquilo. Eso es todo. Gracias por dejarme compartirlo. Horacio
miércoles, 17 de noviembre de 2010
La explotación petrolera: una amenaza latente para el medio ambiente
El colapso medio ambiental que provocó la British Petroleum en las costas norteamericanas ya salió de las agendas de los diarios. La prensa occidental no volverá a machacar con estos temas hasta el próximo accidente. Está claro que las empresas petroleras son poderosos auspiciantes que conviene siempre tener de aliados. Pero los habitantes de las costas del Golfo de México jamás podrán olvidar esa mancha negra pegajosa y trágica que les arruinó la vida.
Solamente las revistas científicas se animan a tratar el tema de la amenaza que constituyen las explotaciones petroleras. Saben que sólo los expertos las leen y que difícilmente lleguen al gran público. Pero por lo menos es un oasis en el desierto. Por ejemplo la prestigiosa revista Nature, nos advierte que los riesgos no son fruto de accidentes casuales sino que es una tendencia que acompañará al negocio petrolero de aquí en adelante. Esto se debe a que al agotarse las explotaciones comunes de petróleo, se recurre a la explotación off shore, que es mucho más dificultosa y mucho más frágil y peligrosa. Por eso Brasil debería moderar un poco su alegría frente a los últimos descubrimientos.
Es así que los damnificados por la British Petroleum pueden constituirse en una postal de lo que le puede suceder a otras poblaciones costeras. Las perforaciones aumentarán su profundidad y su complejidad y es difícil que los estados que deberían frenar estos emprendimientos, o por lo menos controlarlo, se resistan a la acción del lobby petrolero, uno de los más importantes y aceitados del mundo de los negocios.
Hasta el propio Artico podría tener que soportar la voracidad petrolera que se enfrenta a la perforación de gruesas capas de hielo y a un clima tormentoso que dificultará el trabajo. Brasil no se perderá de explotar su reciente descubrimiento de los llamados pre sal, pero deberá evaluar las consecuencias de no tomar fuertes medidas de seguridad.
Ya que la Unasur demostró su utilidad frente a la última crisis política en Ecuador, va a ser hora de evaluar si debe también instrumentar un control conjunto de los recursos naturales. El negocio petrolero privado no gusta de difundir información que perjudique sus negocios, por los que los gobiernos deberán tomar las riendas del cuidado del medio ambiente y compartir los datos a nivel regional, para cuidar la vida de todos los que habitamos esta parte del mundo.
Solamente las revistas científicas se animan a tratar el tema de la amenaza que constituyen las explotaciones petroleras. Saben que sólo los expertos las leen y que difícilmente lleguen al gran público. Pero por lo menos es un oasis en el desierto. Por ejemplo la prestigiosa revista Nature, nos advierte que los riesgos no son fruto de accidentes casuales sino que es una tendencia que acompañará al negocio petrolero de aquí en adelante. Esto se debe a que al agotarse las explotaciones comunes de petróleo, se recurre a la explotación off shore, que es mucho más dificultosa y mucho más frágil y peligrosa. Por eso Brasil debería moderar un poco su alegría frente a los últimos descubrimientos.
Es así que los damnificados por la British Petroleum pueden constituirse en una postal de lo que le puede suceder a otras poblaciones costeras. Las perforaciones aumentarán su profundidad y su complejidad y es difícil que los estados que deberían frenar estos emprendimientos, o por lo menos controlarlo, se resistan a la acción del lobby petrolero, uno de los más importantes y aceitados del mundo de los negocios.
Hasta el propio Artico podría tener que soportar la voracidad petrolera que se enfrenta a la perforación de gruesas capas de hielo y a un clima tormentoso que dificultará el trabajo. Brasil no se perderá de explotar su reciente descubrimiento de los llamados pre sal, pero deberá evaluar las consecuencias de no tomar fuertes medidas de seguridad.
Ya que la Unasur demostró su utilidad frente a la última crisis política en Ecuador, va a ser hora de evaluar si debe también instrumentar un control conjunto de los recursos naturales. El negocio petrolero privado no gusta de difundir información que perjudique sus negocios, por los que los gobiernos deberán tomar las riendas del cuidado del medio ambiente y compartir los datos a nivel regional, para cuidar la vida de todos los que habitamos esta parte del mundo.
domingo, 7 de noviembre de 2010
El fiscal Strassera y la causa de los Palotinos
Disculpen si llego tarde a la polémica, pero acabo de leer el libro La Masacre de San Patricio, de Eduardo Kimel y descubrí un dato que desconocía. Pero antes voy a contextualizar un poco este post.
Hace un par de meses atrás, se armó una pólemica originada en el debate sobre que clase de justicia tenemos. Todo por una serie de medidas judiciales que avanzaron sobre temas políticos y que conformaron lo que Cristina llamó ¨justicia cautelar¨. También tuvo que ver la denuncia del Gobierno contra el modo en que Clarín y La Nación se apropiaron de las acciones de Papel Prensa. En defensa de los jueces y cuestionando la versión histórica presentada por el Poder Ejecutivo, saltaron varios radicales entre ellos el fiscal del juicio a las Juntas, Julio Strassera. Este ex funcionario judicial se plantó en el escenario cuestionando fuerte al Gobierno.
Strassera buscó constituirse como una autoridad en el tema amparado en su histórico papel, coronado por la famosa frase ¨nunca más¨ que cerró su recordado alegato que condenó a los cabecillas del Proceso. Sin embargo, la verdad histórica no deja tan bien parado a Strassera una vez que se retrocede a los tiempos de la Dictadura en la que el ahora dirigente radical era fiscal. Si mal no recuerdo fue Osvaldo Papaleo quien señaló que Strassera participó de la investigación sobre el tema Papel Prensa y nada dijo sobre las condiciones de detención de Lidia Papaleo y de los demás investigados por los militares.
En el libro La Masacre de los Palotinos, el periodista ya fallecido, Eduardo Kimel, investigó el asesinato de los cinco religiosos que pertenecían a la orden irlandesa de los Palotinos, ocurrido en la parroquia de San Patricio el 4 de julio de 1976. Una de las dos hipótesis que recorren el libro es que fue una venganza de la Policía por el atentado contra el comedor policial, la otra teoría es que en realidad se trató de dar una lección a los religiosos que habían elegido misionar entre los pobres.
Kimel fue enjuiciado no por estas teorías sino por sostener que el juez que investigó el caso no hizo lo posible por resolverlo. El juez federal de ese entonces se llamaba Guillermo Rivarola y, ya en democracia, logró que el periodista fuera condenado a pagar una fuerte suma de dinero. Sucesivas apelaciones a tribunales internacionales le dieron la razón al periodista, lo que fue coronado con la despenalización de los delitos de calumnias e injurias, que nuestra Presidenta le propuso al parlamento el año pasado y que logró una rápida aprobación. Kimel no pudo disfrutar mucho de esto porque falleció este año.
Lo que yo no sabía y que ahora comparto con ustedes, es que el fiscal actuante en el caso de la investigación de la masacre era ni más ni menos que el mismísimo paladín de la Justicia, Julio Strassera, quien propuso el sobreseimiento de la causa pese a que existían notorias pruebas de que los asesinatos habían sido cometidos por fuerzas de seguridad ligadas a la dictadura militar. Pero dice Kimel: ¨para Strassera no había mayores elementos que condujeran la investigación con rumbos ciertos. Por eso formulaba el pedido de sobreseimiento provisorio¨.
Reconozco que las condiciones de trabajo para cualquier funcionario judicial en esa época eran muy difíciles, pero los héroes, para postularse como tales, tienen que ser capaces de superar las condiciones adversas. Strassera fue un fiscal que se adaptó a los tiempos que vivió, no tiene autoridad moral para cuestionar nada desde el punto de vista histórico. Faltó a su deber cuando nadie se animaba a cumplir con las leyes y trabajó correctamente cuando las circunstancias se lo permitieron. Strassera debería recordarlo antes de enrostrarnos su dudosa autoridad moral.
Hace un par de meses atrás, se armó una pólemica originada en el debate sobre que clase de justicia tenemos. Todo por una serie de medidas judiciales que avanzaron sobre temas políticos y que conformaron lo que Cristina llamó ¨justicia cautelar¨. También tuvo que ver la denuncia del Gobierno contra el modo en que Clarín y La Nación se apropiaron de las acciones de Papel Prensa. En defensa de los jueces y cuestionando la versión histórica presentada por el Poder Ejecutivo, saltaron varios radicales entre ellos el fiscal del juicio a las Juntas, Julio Strassera. Este ex funcionario judicial se plantó en el escenario cuestionando fuerte al Gobierno.
Strassera buscó constituirse como una autoridad en el tema amparado en su histórico papel, coronado por la famosa frase ¨nunca más¨ que cerró su recordado alegato que condenó a los cabecillas del Proceso. Sin embargo, la verdad histórica no deja tan bien parado a Strassera una vez que se retrocede a los tiempos de la Dictadura en la que el ahora dirigente radical era fiscal. Si mal no recuerdo fue Osvaldo Papaleo quien señaló que Strassera participó de la investigación sobre el tema Papel Prensa y nada dijo sobre las condiciones de detención de Lidia Papaleo y de los demás investigados por los militares.
En el libro La Masacre de los Palotinos, el periodista ya fallecido, Eduardo Kimel, investigó el asesinato de los cinco religiosos que pertenecían a la orden irlandesa de los Palotinos, ocurrido en la parroquia de San Patricio el 4 de julio de 1976. Una de las dos hipótesis que recorren el libro es que fue una venganza de la Policía por el atentado contra el comedor policial, la otra teoría es que en realidad se trató de dar una lección a los religiosos que habían elegido misionar entre los pobres.
Kimel fue enjuiciado no por estas teorías sino por sostener que el juez que investigó el caso no hizo lo posible por resolverlo. El juez federal de ese entonces se llamaba Guillermo Rivarola y, ya en democracia, logró que el periodista fuera condenado a pagar una fuerte suma de dinero. Sucesivas apelaciones a tribunales internacionales le dieron la razón al periodista, lo que fue coronado con la despenalización de los delitos de calumnias e injurias, que nuestra Presidenta le propuso al parlamento el año pasado y que logró una rápida aprobación. Kimel no pudo disfrutar mucho de esto porque falleció este año.
Lo que yo no sabía y que ahora comparto con ustedes, es que el fiscal actuante en el caso de la investigación de la masacre era ni más ni menos que el mismísimo paladín de la Justicia, Julio Strassera, quien propuso el sobreseimiento de la causa pese a que existían notorias pruebas de que los asesinatos habían sido cometidos por fuerzas de seguridad ligadas a la dictadura militar. Pero dice Kimel: ¨para Strassera no había mayores elementos que condujeran la investigación con rumbos ciertos. Por eso formulaba el pedido de sobreseimiento provisorio¨.
Reconozco que las condiciones de trabajo para cualquier funcionario judicial en esa época eran muy difíciles, pero los héroes, para postularse como tales, tienen que ser capaces de superar las condiciones adversas. Strassera fue un fiscal que se adaptó a los tiempos que vivió, no tiene autoridad moral para cuestionar nada desde el punto de vista histórico. Faltó a su deber cuando nadie se animaba a cumplir con las leyes y trabajó correctamente cuando las circunstancias se lo permitieron. Strassera debería recordarlo antes de enrostrarnos su dudosa autoridad moral.
lunes, 18 de octubre de 2010
Estados Unidos se disculpa tarde por sus abusos
A veces pasa que no se puede tapar el sol con las manos y la verdad histórica surge, sorpresiva e incómoda para quienes soñaban con una impunidad eterna. Les pasa a los personeros de la dictadura militar en la Argentina y sucede también en otros lugares del mundo, aún cuando involucra a la mayor potencia del mundo.
Muchos de los atropellos de los norteamericanos fueron públicos y notorios y han sido tratados en estas páginas. Pero hay otros que parecían condenados al olvido pero vieron la luz gracias a los esfuerzos de gente valiente que prefirió la denuncia al silencio cómplice. Es el caso de la doctora Sudan Reverby, que investigando en la Universidad de Pittsburg se encontró con evidencias que demostraban que científicos de su país inocularon sífilis y gonorrea a 1.500 prisioneros, soldados, prostitutas y enfermos en Guatemala en la década del 40 para estudiar los efectos de la transmisión de estas enfermedades en vivo y en directo.
La catedrática difundió su descubrimiento y ante la copiosa información la Casa Blanca debió salir a pedir disculpas casi 70 años después de los hechos. Por suerte para las autoridades norteamericanas, Josef Menguele ya murió y no les reclamará por robarle sus ideas. Lo que está por verse, es quién se benefició de estos experimentos, ya que seguramente las conclusiones habrán sido transmitidas a los laboratorios medicinales, quienes habrán desarrollados los medicamentos correspondientes sin cuestionarse el modo en que se obtuvo la información y sin compensar a las víctimas por el abuso..
Una vez más, un país pobre y latinoamericano, como Guatemala, fue utilizado como banco de pruebas humano para realizar experiencias que los funcionarios y empresarios norteamericanos no se animarían a realizar en su país. Habría que seguir husmeando en los archivos de más universidades norteamericanas para averiguar si se llevaron a cabo otro tipo de experimentos sobre la piel de los habitantes del cono Sur. Y lo que es más importante aún, investigar si estas prácticas son parte del pasado o siguen vigentes.
Muchos de los atropellos de los norteamericanos fueron públicos y notorios y han sido tratados en estas páginas. Pero hay otros que parecían condenados al olvido pero vieron la luz gracias a los esfuerzos de gente valiente que prefirió la denuncia al silencio cómplice. Es el caso de la doctora Sudan Reverby, que investigando en la Universidad de Pittsburg se encontró con evidencias que demostraban que científicos de su país inocularon sífilis y gonorrea a 1.500 prisioneros, soldados, prostitutas y enfermos en Guatemala en la década del 40 para estudiar los efectos de la transmisión de estas enfermedades en vivo y en directo.
La catedrática difundió su descubrimiento y ante la copiosa información la Casa Blanca debió salir a pedir disculpas casi 70 años después de los hechos. Por suerte para las autoridades norteamericanas, Josef Menguele ya murió y no les reclamará por robarle sus ideas. Lo que está por verse, es quién se benefició de estos experimentos, ya que seguramente las conclusiones habrán sido transmitidas a los laboratorios medicinales, quienes habrán desarrollados los medicamentos correspondientes sin cuestionarse el modo en que se obtuvo la información y sin compensar a las víctimas por el abuso..
Una vez más, un país pobre y latinoamericano, como Guatemala, fue utilizado como banco de pruebas humano para realizar experiencias que los funcionarios y empresarios norteamericanos no se animarían a realizar en su país. Habría que seguir husmeando en los archivos de más universidades norteamericanas para averiguar si se llevaron a cabo otro tipo de experimentos sobre la piel de los habitantes del cono Sur. Y lo que es más importante aún, investigar si estas prácticas son parte del pasado o siguen vigentes.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
El éxito de un modelo
Durante la convertibilidad nos vendieron un modelo de apertura de la economía y desguace acelerado del Estado. La única forma de entrar al primer mundo era desregulando las actividades económicas y promoviendo las ¨relaciones carnales¨ con la principal potencia mundial.
No hace falta recordar en que terminó la aplicación de esta idea de país. Muchos son los argentinos que llevan sobre su piel las marcas que dejó el estallido del 2001. La política del ajuste permanente nos llevó a las puertas de la disgregación nacional.
Desde el 2003 a esta parte comenzó a aplicarse en la Argentina otro modelo económico que tiene, entre sus reglas fundamentales, el pase de las recetas de ajuste del FMI al cesto de la basura. Un tipo de cambio alto alentó las exportaciones e hizo renacer a la industria argentina, que estaba al borde de la desaparición. Esto trajo el renacer de la cultura del trabajo y una importante baja de la desocupación que cayó casi 12 puntos porcentuales desde 2003 hasta el día de hoy.
Además de este giro en la economía, la presidencia de Cristina Fernández trajo como novedad algo que no se había dado durante la presidencia de su marido: el intento de limitar el poder monopólico de algunos agentes económicos. Esta postura le atrajo al Gobierno la hostilidad de las mayores usinas mediáticas que vieron peligrar sus privilegios. Esta ofensiva es comandada por el Grupo Clarín, dueño de gran parte de los medios de comunicación y de presencia casi monopólica en el mercado de medios.
Pero esta nueva realidad no nos debe impedir observar que el modelo económico sigue vigente y que a los méritos ya enumerados se le debe agregar que una de las mayores crisis económicas de la economía mundial fue sorteada con éxito y con un costo mínimo en relación con el resto del mundo.
A la hora de las elecciones del 2011, sería ideal que la clase política discuta modelos económicos y no bailes televisivos. De esta manera los argentinos podremos elegir si seguimos con este modelo o nos arriesgamos a experimentos de dudoso final.
No hace falta recordar en que terminó la aplicación de esta idea de país. Muchos son los argentinos que llevan sobre su piel las marcas que dejó el estallido del 2001. La política del ajuste permanente nos llevó a las puertas de la disgregación nacional.
Desde el 2003 a esta parte comenzó a aplicarse en la Argentina otro modelo económico que tiene, entre sus reglas fundamentales, el pase de las recetas de ajuste del FMI al cesto de la basura. Un tipo de cambio alto alentó las exportaciones e hizo renacer a la industria argentina, que estaba al borde de la desaparición. Esto trajo el renacer de la cultura del trabajo y una importante baja de la desocupación que cayó casi 12 puntos porcentuales desde 2003 hasta el día de hoy.
Además de este giro en la economía, la presidencia de Cristina Fernández trajo como novedad algo que no se había dado durante la presidencia de su marido: el intento de limitar el poder monopólico de algunos agentes económicos. Esta postura le atrajo al Gobierno la hostilidad de las mayores usinas mediáticas que vieron peligrar sus privilegios. Esta ofensiva es comandada por el Grupo Clarín, dueño de gran parte de los medios de comunicación y de presencia casi monopólica en el mercado de medios.
Pero esta nueva realidad no nos debe impedir observar que el modelo económico sigue vigente y que a los méritos ya enumerados se le debe agregar que una de las mayores crisis económicas de la economía mundial fue sorteada con éxito y con un costo mínimo en relación con el resto del mundo.
A la hora de las elecciones del 2011, sería ideal que la clase política discuta modelos económicos y no bailes televisivos. De esta manera los argentinos podremos elegir si seguimos con este modelo o nos arriesgamos a experimentos de dudoso final.
lunes, 20 de septiembre de 2010
Los atropellos de Bush no fueron derogados por Obama
A casi una década de los atentados del 11 de setiembre, las libertades civiles que fueron arrasadas por Bush con la excusa de combatir al terrorismo no han sido restauradas por el presidente Barack Obama.
Una de las medidas tomadas por Bush consiste en la expropiación de los bienes de toda persona sospechada de pertenecer a los grupos terroristas islámicos. Ya de por sí cuesta creer que en la nación que se postula como principal defensora del capitalismo se concrete semejante atropello a la propiedad privada. Mucho más difícil es entender bajo que criterios un ciudadano puede ser sospechado de pertenecer a una agrupación terrorista. Además, la disposición dice ¨apoyo directo o indirecto¨ a la actividad terrorista, lo que torna más difícil establecer bajo que parámetros se puede acusar a alguien.
Lamentablemente, los vientos de renovación que trajo la llegada del demócrata Obama no alcanzaron a barrer las nubes de autoritarismo que instaló Bush. Las medidas de bloqueo financiero, que siguen vigentes, no sólo se tomaron en relación con la seguridad interna de Estados Unidos, sino también que afectó a algunos países árabes como El Líbano, lo que constituye una forma de interferir en la vida de otra nación sin necesidad de enviar a los marines.
En situaciones normales, esto sería un gran escándalo internacional, pero los medios norteamericanos no se hicieron mucho eco de este tema. Semejante violación a los derechos civiles no constituye tema de debate para la sociedad norteamericana ni tampoco para la prensa mundial que prefiere no tratar una noticia que le causaría serios problemas con el gobierno de la principal potencia mundial.
El actual presidente norteamericano ha tomado una correcta posición frente a las leyes anti inmigración que propugnan algunos estados de su país, pero ha olvidado retrotraer las leyes represivas de George Bush, que siguen vigentes y que son tan difusas, que cualquier ciudadano puede entrar en la mira represiva del estado norteamericano en cualquier momento.
Una de las medidas tomadas por Bush consiste en la expropiación de los bienes de toda persona sospechada de pertenecer a los grupos terroristas islámicos. Ya de por sí cuesta creer que en la nación que se postula como principal defensora del capitalismo se concrete semejante atropello a la propiedad privada. Mucho más difícil es entender bajo que criterios un ciudadano puede ser sospechado de pertenecer a una agrupación terrorista. Además, la disposición dice ¨apoyo directo o indirecto¨ a la actividad terrorista, lo que torna más difícil establecer bajo que parámetros se puede acusar a alguien.
Lamentablemente, los vientos de renovación que trajo la llegada del demócrata Obama no alcanzaron a barrer las nubes de autoritarismo que instaló Bush. Las medidas de bloqueo financiero, que siguen vigentes, no sólo se tomaron en relación con la seguridad interna de Estados Unidos, sino también que afectó a algunos países árabes como El Líbano, lo que constituye una forma de interferir en la vida de otra nación sin necesidad de enviar a los marines.
En situaciones normales, esto sería un gran escándalo internacional, pero los medios norteamericanos no se hicieron mucho eco de este tema. Semejante violación a los derechos civiles no constituye tema de debate para la sociedad norteamericana ni tampoco para la prensa mundial que prefiere no tratar una noticia que le causaría serios problemas con el gobierno de la principal potencia mundial.
El actual presidente norteamericano ha tomado una correcta posición frente a las leyes anti inmigración que propugnan algunos estados de su país, pero ha olvidado retrotraer las leyes represivas de George Bush, que siguen vigentes y que son tan difusas, que cualquier ciudadano puede entrar en la mira represiva del estado norteamericano en cualquier momento.
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