Si bien la lucha entre el gobierno y la oposición se está produciendo en términos más ¨civilizados¨, cada avance le cuesta a Evo Morales jirones de su poder.
El nuevo enfrentamiento entre el poder popular que encarna el Presidente y sus rivales de la Media Luna oriental tuvo como escenario el Congreso boliviano y la Casa de Gobierno en La Paz, donde Evo Morales realizó una huelga de hambre para lograr que el parlamento apruebe la ley electoral.
Finalmente, después de mucha discusión, el proyecto fue aprobado y finalmente el presidente boliviano podrá presentarse a una reelección y los gobernadores tendrán sus estatutos autonómicos. Es así que cerca de fin de año habrá elecciones presidenciales y en abril del año que viene se realizarán los comicios municipales y de prefectos.
La oposición bloqueó el proyecto electoral hasta donde pudo, ansiosa por ponerle palos en la rueda al primer mandatario, y para impedir los avances sociales que contempla la nueva ley, que consisten, entre otras cosas, en aumentar la presencia indígena en el parlamento, lo que va en desmedro del poder electoral opositor, ya que su base social está a años luz de los beneficiarios de esta reforma.
La excusa para trabar el tratamiento en el Congreso era una supuesta adulteración de los padrones electorales que exageraban la representación del oficialismo. Con la nueva ley habrá un nuevo padrón con registros biométricos.
Más allá de los detalles y la resolución del conflicto, Evo Morales debió adoptar una medida extrema para lograr aprobar una ley que consideró fundamental. Se salió con la suya pero pagó con un fuerte desgaste que recién a fin de año sabrá si fue fructífero. Lo cierto es que la crisis financiera internacional puede afectar la actividad económica de todos los países, incluida Bolivia, y Evo necesitará de todo su poder para afrontarla.
viernes, 24 de abril de 2009
martes, 14 de abril de 2009
Arrufat: el sueño de la fábrica de chocolate
El fenómeno más importante, en opinión de quien suscribe, y también el más perdurable que arrojó la crisis del 2001, es el nacimiento de las empresas recuperadas, firmas que ante el abandono de sus dueños, fueron recuperadas por los trabajadores que las pusieron nuevamente en marcha, retomando la producción y conservando las fuentes de trabajo.
Una de las más recientes tomas se registró en enero de este año, más precisamente el 5 de enero. Fue en la fábrica de chocolate Arrufat, cuya dueña y heredera del apellido, debía 9 meses de salarios y los consiguientes aportes patronales. Aún así los trabajadores siguieron produciendo, hasta que llegó el día que Diana Arrufat, puso un cartel en la puerta anunciando que el trabajo se interrumpía hasta nuevo aviso.
Los obreros no dudaron y tomaron la fábrica. Muchos tienen más de 20 años de trabajo y no aceptaron bajo ningún punto de vista perder la fuente de sustento de sus familias. La dueña, sin ponerse colorada, los denunció por usurpación. Ante esta situación los obreros buscaron la ayuda de quienes algo sabían del tema: las otras empresas recuperadas. Es así que gente del BAUEN , Filobatex y otros corrieron en su ayuda.
Pero para hacer esta lucha viable había que retomar la producción, más cuando se venía encima la fecha de pascuas, justo la época de mayor trabajo para el rubro. No tenían luz, por lo que era imposible producir nada. Pero una vez más, la generosidad de una vecina les tiró un alargue, y ahí sí, los trabajadores pusieron manos a las obras.
El delegado Adrian Serrano les contó a Los Sospechosos del Barrio, que se emite en la radio online www.elhuairamuyo.com.ar, que lograron colocar toda la mercadería sin sufrir discriminaciones de ningún tipo. Ahora les resta esperar la resolución judicial que se vislumbra complicada. Pero los trabajadores saben que cuentan con un capital invalorable: su decisión de no rendirse.
Una de las más recientes tomas se registró en enero de este año, más precisamente el 5 de enero. Fue en la fábrica de chocolate Arrufat, cuya dueña y heredera del apellido, debía 9 meses de salarios y los consiguientes aportes patronales. Aún así los trabajadores siguieron produciendo, hasta que llegó el día que Diana Arrufat, puso un cartel en la puerta anunciando que el trabajo se interrumpía hasta nuevo aviso.
Los obreros no dudaron y tomaron la fábrica. Muchos tienen más de 20 años de trabajo y no aceptaron bajo ningún punto de vista perder la fuente de sustento de sus familias. La dueña, sin ponerse colorada, los denunció por usurpación. Ante esta situación los obreros buscaron la ayuda de quienes algo sabían del tema: las otras empresas recuperadas. Es así que gente del BAUEN , Filobatex y otros corrieron en su ayuda.
Pero para hacer esta lucha viable había que retomar la producción, más cuando se venía encima la fecha de pascuas, justo la época de mayor trabajo para el rubro. No tenían luz, por lo que era imposible producir nada. Pero una vez más, la generosidad de una vecina les tiró un alargue, y ahí sí, los trabajadores pusieron manos a las obras.
El delegado Adrian Serrano les contó a Los Sospechosos del Barrio, que se emite en la radio online www.elhuairamuyo.com.ar, que lograron colocar toda la mercadería sin sufrir discriminaciones de ningún tipo. Ahora les resta esperar la resolución judicial que se vislumbra complicada. Pero los trabajadores saben que cuentan con un capital invalorable: su decisión de no rendirse.
martes, 7 de abril de 2009
La Apostasía: una buena oportunidad para abandonar la Iglesia católica
Según las encuestas, en la Argentina casi todos creen en Dios, pero pocos practican los preceptos de la religión mayoritaria: la católica, apostólica y romana. Pese a esto, la Iglesia se arroga la representación de todos los que se definen como católicos aunque jamás presencien una misa. Es así que es una de las instituciones que más presión ejercen sobre los gobiernos.
Pero para los que nunca aceptamos estas imposiciones se abre ahora una posiblidad de abandonar la Iglesia y quitarle parte de su representación: mediante la apostasía se puede pedir que quienes fuimos bautizados contra nuestra voluntad, dejemos de figurar en los registros episcopales. Además ya no se trata de acciones individuales. Recientemente una agrupación llamada ARGATEA, encabezó una campaña de apostasía colectiva bajo el título ¨No en mi nombre¨, que tuvo poca repercusión en los medios pero que logró que miles de personas reclamaran ser borradas de las listas baustimales. Andrés Miñones, integrante de ARGATEA, contó en el programa Los Sospechosos del Barrio que se emite en la radio online www.elhuairamuyo.com.ar, que si bien es verdad que los mismos católicos casi siempre pasan por alto los mandatos de las autoridades religiosas, sería bueno un blanqueo de los registros, para que la Iglesia católica no asuma una representación que no tiene. Si bien el trámite es engorroso vale la pena intentarlo.
Pero para los que nunca aceptamos estas imposiciones se abre ahora una posiblidad de abandonar la Iglesia y quitarle parte de su representación: mediante la apostasía se puede pedir que quienes fuimos bautizados contra nuestra voluntad, dejemos de figurar en los registros episcopales. Además ya no se trata de acciones individuales. Recientemente una agrupación llamada ARGATEA, encabezó una campaña de apostasía colectiva bajo el título ¨No en mi nombre¨, que tuvo poca repercusión en los medios pero que logró que miles de personas reclamaran ser borradas de las listas baustimales. Andrés Miñones, integrante de ARGATEA, contó en el programa Los Sospechosos del Barrio que se emite en la radio online www.elhuairamuyo.com.ar, que si bien es verdad que los mismos católicos casi siempre pasan por alto los mandatos de las autoridades religiosas, sería bueno un blanqueo de los registros, para que la Iglesia católica no asuma una representación que no tiene. Si bien el trámite es engorroso vale la pena intentarlo.
sábado, 28 de marzo de 2009
Obama aflojó el cerco en torno a Cuba
Si bien los cambios son tímidos y no modifican la situación de fondo, es decir el
bloqueo está lejos de desaparecer, el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack
Obama, decidió introducir algunos cambios que alivian y descomprimen la relación
con Cuba.
Por supuesto que el lobby de los cubanos exiliados residentes en Miami no
desapareció y sigue vigente, pero la nueva administración demócrata parece que llegó al
poder con una política diferente a la de su antecesora republicana, y para llevar a cabo
sus planes hizo algunas concesiones impensadas meses atrás. Gracias a esto, las remesas
que envían los cubanos residentes en Estados Unidos a sus familiares que viven en
en la isla tendrán menos trabas, y los ciudadanos norteamericanos podrán viajar más
seguido al país de Fidel.
No es la bondad ni la autocrítica lo que provoca estos cambios en la política
Norteamericana, sino que la intención de Obama es fortalecer su vínculo con Brasil
para que garantice la estabilidad de América latina, teniendo en cuenta que tendrá temas
más importantes que resolver ya Bush le dejó de herencia las guerras en Medio Oriente,
que están muy lejos de algún tipo de resolución, y las consecuencias de la crisis
financiera mundial que no perdona a ningún rincón del planeta.
Es por todo esto que Lula fue el primer presidente de Sudamérica recibido por su
par norteamericano y en la charla que ambos sostuvieron, el mandatario brasileño
demandó un trato menos agresivo para los gobiernos que son mal mirados por la Casa
Blanca: Cuba, Venezuela y Bolivia.
El próximo paso de la diplomacia brasileña es lograr que Cuba sea readmitida en
la OEA, pero al respecto todavía no hay señales sobre si este punto será aceptado o no.
Raúl Castro ha retocado recientemente su gabinete, desbancando a dirigentes que eran
considerados importante para el gobierno, como el ex Canciller Pérez Roque, pero
todavía no se vislumbra si estos cambios políticos traerán aparejados cambios
económicos o sociales
Es aventurado pronosticar si Obama seguirá en esta senda de cambios que hagan
más ¨amigable¨ la relación de Estados Unidos con el hemisferio sur del
continente , pero es evidente que se abre una nueva oportunidad para mejorar la
situación política de nuestro continente que no debe ser desaprovechada. Las crisis,
además de penas, ofrecen muchas veces posibilidades inéditas de transformar la
realidad.
bloqueo está lejos de desaparecer, el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack
Obama, decidió introducir algunos cambios que alivian y descomprimen la relación
con Cuba.
Por supuesto que el lobby de los cubanos exiliados residentes en Miami no
desapareció y sigue vigente, pero la nueva administración demócrata parece que llegó al
poder con una política diferente a la de su antecesora republicana, y para llevar a cabo
sus planes hizo algunas concesiones impensadas meses atrás. Gracias a esto, las remesas
que envían los cubanos residentes en Estados Unidos a sus familiares que viven en
en la isla tendrán menos trabas, y los ciudadanos norteamericanos podrán viajar más
seguido al país de Fidel.
No es la bondad ni la autocrítica lo que provoca estos cambios en la política
Norteamericana, sino que la intención de Obama es fortalecer su vínculo con Brasil
para que garantice la estabilidad de América latina, teniendo en cuenta que tendrá temas
más importantes que resolver ya Bush le dejó de herencia las guerras en Medio Oriente,
que están muy lejos de algún tipo de resolución, y las consecuencias de la crisis
financiera mundial que no perdona a ningún rincón del planeta.
Es por todo esto que Lula fue el primer presidente de Sudamérica recibido por su
par norteamericano y en la charla que ambos sostuvieron, el mandatario brasileño
demandó un trato menos agresivo para los gobiernos que son mal mirados por la Casa
Blanca: Cuba, Venezuela y Bolivia.
El próximo paso de la diplomacia brasileña es lograr que Cuba sea readmitida en
la OEA, pero al respecto todavía no hay señales sobre si este punto será aceptado o no.
Raúl Castro ha retocado recientemente su gabinete, desbancando a dirigentes que eran
considerados importante para el gobierno, como el ex Canciller Pérez Roque, pero
todavía no se vislumbra si estos cambios políticos traerán aparejados cambios
económicos o sociales
Es aventurado pronosticar si Obama seguirá en esta senda de cambios que hagan
más ¨amigable¨ la relación de Estados Unidos con el hemisferio sur del
continente , pero es evidente que se abre una nueva oportunidad para mejorar la
situación política de nuestro continente que no debe ser desaprovechada. Las crisis,
además de penas, ofrecen muchas veces posibilidades inéditas de transformar la
realidad.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Israel no solo masacra palestinos: además los envenena
Ríos de tinta y de sangre han recorrido desde la ofensiva de Israel contra el estado de Gaza. A la violencia le siguieron precarias treguas de incierta duración y como telón de fondo las elecciones en el estado judío. Pero hay un tema grave que ha quedado en segundo plano y que no ha tenido la repercusión que merecía. Se trata del uso del fósforo blanco utilizado por el ejército judío durante los bombardeos sobre la población palestina.
El fósforo blanco es un agente tóxico que se utiliza en las bombas y que provocan quemaduras en la piel y daños en el hígado, el corazón y los riñones. Según la revista Le Monde, que se edita en la Argentina, el uso de semejante arma no está vedado por las reglamentaciones internacionales pero sí está prohibido su uso contra las poblaciones civiles o contra fuerzas militares estacionadas en medio de poblaciones civiles.
Hay que reconocer que Israel no es ni el inventor ni el pionero en el uso de este veneno: el fósforo blanco ya había sido utilizado en la guerra que desangró a Yugoslavia en la última década del siglo XX. La culta Europa fue la primera en utilizar esta muestra de barbarie y desprecio por la vida humana.
Si a la desproporcionada violencia utilizada por la invasión israelí sobre Gaza le sumamos el uso de estas armas sucias que estamos describiendo, cabe una pregunta: ¿No serán los mandatarios del país judío pasibles de ser juzgados por crímenes de guerra? Sería algo inédito porque generalmente estos códigos mundiales se utilizan contra los vencidos y no contra los vencedores. De quedar impune el estado de Israel, el derecho internacional estaría desperdiciando una chance clara de demostrar su equilibrio y su imparcialidad.
Hasta el momento el conflicto ha ocasionado alrededor de 1.400 muertos, más de 5 mil heridos y la destrucción de miles de hogares. A esto se le agrega el uso de estas llamadas armas sucias. ¿No amerita esto la constitución de un tribunal internacional que juzgue estos crímenes? De no ser así, cada conflicto armado de baja intensidad, será el laboratorio donde las corporaciones armamentísticas experimentarán con el uso de fósforo blanco o de cualquier veneno que les ocurra inventar.
El fósforo blanco es un agente tóxico que se utiliza en las bombas y que provocan quemaduras en la piel y daños en el hígado, el corazón y los riñones. Según la revista Le Monde, que se edita en la Argentina, el uso de semejante arma no está vedado por las reglamentaciones internacionales pero sí está prohibido su uso contra las poblaciones civiles o contra fuerzas militares estacionadas en medio de poblaciones civiles.
Hay que reconocer que Israel no es ni el inventor ni el pionero en el uso de este veneno: el fósforo blanco ya había sido utilizado en la guerra que desangró a Yugoslavia en la última década del siglo XX. La culta Europa fue la primera en utilizar esta muestra de barbarie y desprecio por la vida humana.
Si a la desproporcionada violencia utilizada por la invasión israelí sobre Gaza le sumamos el uso de estas armas sucias que estamos describiendo, cabe una pregunta: ¿No serán los mandatarios del país judío pasibles de ser juzgados por crímenes de guerra? Sería algo inédito porque generalmente estos códigos mundiales se utilizan contra los vencidos y no contra los vencedores. De quedar impune el estado de Israel, el derecho internacional estaría desperdiciando una chance clara de demostrar su equilibrio y su imparcialidad.
Hasta el momento el conflicto ha ocasionado alrededor de 1.400 muertos, más de 5 mil heridos y la destrucción de miles de hogares. A esto se le agrega el uso de estas llamadas armas sucias. ¿No amerita esto la constitución de un tribunal internacional que juzgue estos crímenes? De no ser así, cada conflicto armado de baja intensidad, será el laboratorio donde las corporaciones armamentísticas experimentarán con el uso de fósforo blanco o de cualquier veneno que les ocurra inventar.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Grecia: clásica rebelión
Lejos de aquellos idílicos paisajes de mar azul y ruinas blancas, donde los dioses parecen no haber muerto, la violencia desatada en Grecia tras el asesinato de un joven por parte de la policía es un síntoma de una crisis que abarca a toda Europa y que podría extenderse a todo el mundo.
Es que las protestas de los jóvenes griegos expresa un problema mundial: la frustración que provoca el creciente desempleo, que ofrece un horizonte negro para los que ya tienen trabajo y para los que quieren incorporarse al mercado laboral.
Por supuesto que todo esto agravado por la crisis financiera internacional que ya están instalada y que todavía nadie acierta en que momento abandonará este mundo. En el caso de Grecia, la situación se ve agravada porque el gobierno del conservador primer ministro democristiano, Costas Caramanlis, aplica las viejas recetas económicas neoliberales que ya conocemos en América latina.
Además de ser una protesta que se extendió por todo el país, la solidaridad mundial se manifestó en las principales ciudades europeas cuyos jóvenes sufren las mismas consecuencias: un creciente desempleo, la consiguiente baja de salarios y el deterioro de las condiciones de vida que todo esto acarrea.
En Francia todavía se recuerda la crisis de violencia desatada en 2005 en París, por lo que el pronóstico no es nada alentador teniendo en cuenta que las condiciones tienden a empeorar. En España, tal vez la nación más golpeada por el crecimiento del desempleo, los jóvenes que salieron a manifestarse en respaldo de los jóvenes griegos, rompieron vidrieras y quemaron bancos.
Es por todo esto que las 27 naciones restantes que componen la Unión Europea se verán urgidas, más temprano que tarde, a tomar medidas que suavicen el impacto de la crisis sobre la vida de la gente más vulnerable, si es que no quieren ver correr una creciente violencia por las calles. Los salvatajes no deberían solamente incluir a los bancos, sino a quienes realmente los necesitan y a los sectores de la economía que generan la mayor cantidad de fuentes laborales.
Es que las protestas de los jóvenes griegos expresa un problema mundial: la frustración que provoca el creciente desempleo, que ofrece un horizonte negro para los que ya tienen trabajo y para los que quieren incorporarse al mercado laboral.
Por supuesto que todo esto agravado por la crisis financiera internacional que ya están instalada y que todavía nadie acierta en que momento abandonará este mundo. En el caso de Grecia, la situación se ve agravada porque el gobierno del conservador primer ministro democristiano, Costas Caramanlis, aplica las viejas recetas económicas neoliberales que ya conocemos en América latina.
Además de ser una protesta que se extendió por todo el país, la solidaridad mundial se manifestó en las principales ciudades europeas cuyos jóvenes sufren las mismas consecuencias: un creciente desempleo, la consiguiente baja de salarios y el deterioro de las condiciones de vida que todo esto acarrea.
En Francia todavía se recuerda la crisis de violencia desatada en 2005 en París, por lo que el pronóstico no es nada alentador teniendo en cuenta que las condiciones tienden a empeorar. En España, tal vez la nación más golpeada por el crecimiento del desempleo, los jóvenes que salieron a manifestarse en respaldo de los jóvenes griegos, rompieron vidrieras y quemaron bancos.
Es por todo esto que las 27 naciones restantes que componen la Unión Europea se verán urgidas, más temprano que tarde, a tomar medidas que suavicen el impacto de la crisis sobre la vida de la gente más vulnerable, si es que no quieren ver correr una creciente violencia por las calles. Los salvatajes no deberían solamente incluir a los bancos, sino a quienes realmente los necesitan y a los sectores de la economía que generan la mayor cantidad de fuentes laborales.
martes, 9 de diciembre de 2008
El principal partido de derecha
Les entrego en esta ocasión una nota escrita por Nicolás Casullo, filósofo recientemente fallecido. Protagonista de luchas y exilio en los 70 y profesor de facultad de Ciencias Sociales en los 90. Nos cuenta cual es ahora el principal reducto de la derecha. Que lo disfruten
La política en manos de la oposición mediática
Por Nicolás Casullo
Se habita un tiempo donde lo mediático roba casi todo lo real de la realidad. La carencia de ideas y programáticas de una oposición política no constituida definidamente, provoca que esta ausencia haya sido reemplazada, cooptada, tal vez casi de manera definitiva, por la lógica de la información de masas (movilero, locutor, entrevistador, periodista analista). Una lógica mucho más eficaz, y con sello de época, en la trama de la sociedad, donde los medios en su “no hacer política” hacen la sustancial política diaria que confirmaría la imprescindible muerte de la política, dejada atrás como lo zángano y corrupto en la vida de los argentinos.
Una lógica periodística del slogan, de la frase compactadora, del título fuerte, del copete “síntesis”, del dato gancho, del impacto efectista, del hallazgo ocurrente, del reduccionismo de corte publicitario “en tres palabras”. Una lógica de la trasmisión diaria en cadena de todos los informativos. Una lógica mediática bandolera, cuyo oficio totalizante ha devenido desvalijar los hechos centrales, quitar del medio los sentidos que importarían ver debajo de la hojarasca, sustraer los significados. Cumplir entonces puntillosamente el repertorio conservador, reactivo y antipolítico del statu quo permanente, mientras se almuerza con Mirtha Legrand: un sentido común esparcido, siempre logrado, que el dominio entre bambalinas del país y las apetencias del mercado capitalista necesitan para explicar el mundo. Todo se “compra”, todo se “vende”. Por lo tanto lo único cierto es “el mercado”. La mercancía informativa expone un supuesto mundo a su imagen y semejanza, como lógica que rotula y marca tecno-masivamente a la ciudadanía.
Ejemplo uno de atraco mediático. La Presidenta dijo en la Plaza: “desde una corporación, cuatro personas a las que nadie votó, a las que nadie eligió, se reunían, deliberaban, decidían y comunicaban al resto de los argentinos quién podía andar por las rutas del país y quién no”, significando que ningún sector o instancia civil puede asumirse ese poder, salvo el Estado y el gobierno elegido por voto, que puede plantearse esa acción interruptora bajo conmoción o conflicto grave interno y externo, o en circunstancias excepcionales de un orden amenazado. Los grandes medios gráficos, radiales e informativos concentrados, transformaron sin embargo inmediatamente esa frase sobre los representantes del agro, en: “cuatro personas a las que nadie votó”, como si la Presidenta ignorase algo que sabe hasta el menos avezado de los ciudadanos: que efectivamente fueron votados, gremialmente, para gobernar las normales tareas de cada asociación. Pues bien, sobre esa falacia extrema de poda mediática, se montó el mayor sintagma explicativo de las últimas 72 horas para recalentar las aguas del conflicto.
Ejemplo dos de sustracción mediática. Durante estos cien días y pico de dura protesta que planteó el lockout agrario, un acontecimiento extraordinario superó al resto de las noticias, de los datos, cifras, diferencias y voces. Y ese suceso fue el corte de rutas o tractorazos permanentes que asolaron el país, lo desabastecieron de alimentos, suministros y libre paso de la gente, hasta alcanzar grados de caos y de sociedad “en abismo”. Pues bien, en todo este lapso no hubo ni varios programas, ni los necesarios, ni un solo programa (desde los medios de masas más concentrados y de buena audiencia) que se haya dedicado exclusiva y totalmente a tratar, señalar, reflexionar y condenar con pelos, argumentos, señales, voces y comentaristas esta producción reaccionaria sobre la escena nacional: el país cautivo por los “buenazos mateadores” de las banquinas. Por el contrario, el accionar mediático provocó una inmensa platea social, para la cual ese dato vertebral y nocivo a una institucionalidad democrática con su régimen de partidos, fue absolutamente naturalizado, neutralizado, aceptado, velado en los reales sentidos que portaba de violencia, autoritarismo y brutalidad anticomunitaria.
Qué te digo cuando te digo
Tanto uno como otro ejemplo de manipulación mediática (entre otros) que involucran nada menos que la palabra presidencial y la operatoria anticiudadana mayor de estos tres meses, grafican claramente el estado mental y de conciencia de gran parte de los argentinos, en cuanto a saber de qué se tratan las cosas, que está sucediendo en su país, qué está en juego en los desacuerdos, y qué representan los diversos actores de la escena.
Puede decirse entonces, como perspectiva de comprensión de la crisis nacional, que la posibilidad de avance hoy de un gobierno democrático institucional (que se autoidentifique con amplios sectores populares sufriendo distintos grados de injusticia y postergación de sus derechos sociales) pasa también y de manera cada vez más acuciante por una instancia de desmontar diariamente un orden que cuenta las cosas (para la probabilidad de modificar tales cosas).
Una contienda que sin duda no remite a ninguna Secretaría de Cultura ni a un Ministerio de ciencia pensado casi exclusivamente para la tecnoindustria, sino que remite a la pura política actuando culturalmente, en estado de constante actualización de sus concepciones de masas, hacia las masas y con las masas. Teniendo en cuenta que la disputa neurálgica en nuestra democracia –en un mundo como el actual bajo dinámica transcultural de derecha– es quebrar constantemente disposiciones interpretativas dominantes. Querellar un orden de los imaginarios en cada coyuntura. Expropiar dimensiones simbólicas de masas educadas y formadas por los propios adn del sistema de alienación en su edad audiovisual expandida. Compenetrarse del clásico, y para algunos superado, tema de las ideologías y de las clases sociales, tal cual enseñaban los libros marxistas tan vendidos en la calle Corrientes años atrás.
En la Argentina de estos días se evidencia que el debate por los significados es una lucha comunicacional de masas donde se juega suerte y destino de cada política. Algo similar sucede en América latina. La época democrático popular y todas las izquierdas necesitan un nuevo ensayismo de análisis y de masas cotidiano, que amalgame herencia de sociólogos, de periodistas, de nietos de Jauretche, de intelectuales y cuadros políticos que digan y disputen palmo a palmo conciencias ciudadanas demasiado golpeadas y desorientadas en la última década. Desenredar a las palabras del astuto pastiche mediático de cada jornada. Tratar de llevarlas a un sitio donde les dé de vuelta el aire y las refresque.
Hoy esas palabras, y las definiciones que componen, no muestran. Esconden. Cuando en la “gran radio y la gran TV” se dice tan ecuménicamente “dialogar” se está diciendo en realidad quitar las retenciones. Y cuando se dice pastoralmente “pacificar”, o “buscar la unión de todos los argentinos”, se dice también y solamente quitar las retenciones. Y cuando se hace referencia a un Parlamento con mayoría oficialista por una cuestión de votos, se dice “escribanía para la firma”, “mano de yeso”, o se postula como nueva “calidad democrática” una increíble cámara de legisladores desagregada en “cientos de posturas” cada una por su lado como “las miles de historia de la ciudad de San Francisco” protagonizada por Karl Malden en los ’70.
La “objetividad” mediática
Los medios de comunicación imponen su bestial “diagrama institucional” bajo una horma de mercado que hoy reina soberana. Implantan su matriz de acuerdo a la programación emisora, su valor de lo que sería democracia, la virtud de un votante apolítico que en realidad no debe saber ni siquiera a quiénes elige cuando elige, porque debería votar átomos “libres” de compromisos partidarios. En esa misma dimensión mediática y formativa del espíritu (como dirían los idealistas alemanes del XIX) se organiza un mensaje a repetición con muy pocas variaciones: los gobernadores e intendentes que estructuran la política son todos “rehenes o secuaces de la chequera”, las concentraciones populares son “mercenarios a cincuenta o cien pesos por cabeza”, el Estado de nuestra democracia “una máquina que le está metiendo las manos en los bolsillos a usted señor oyente todos los días”, la adhesión de Hebe de Bonafini a Cristina Fernández “cinco palos puestos sobre la mesa”, y la Presidenta “una secretaria de Kirchner”.
Se asiste diariamente a la desmembración ideológica de lo democrático desde la absoluta irresponsabilidad de los dueños del mensaje, una suerte de aquelarre mediático disolvente de todo valor, y donde no existe propuesta alternativa ni referente ni el menor asombro ante cualquier cosa: estadio societal plausible de ser simbolizado con la pregunta con que Marcelo Bonelli inicia su entrevista con Elisa Carrió la semana pasada en A dos voces de TN: “¿Y doctora, el Gobierno sigue robando?”. O el comentario de un periodista de Radio Mitre a la tarde, Marcelo Moreno, que luego de una entrevista que me hace un programa, de escuchar mis reflexiones críticas al agro, y de cortar la comunicación, cerró el reportaje diciendo al aire: “cuando escucho a este tipo de intelectuales tengo ganas de vomitar”.
Es indudable que en el campo de la contienda política por el significado de los hechos, y sus consecuencias, es donde el Gobierno viene perdiendo terreno en manos de un poder que desgasta, desvaloriza, deslegitima, sin dar cuenta de sus emisiones y sin que nadie le pida cuentas políticas de sus responsabilidades e intereses en los marcos del conflicto. Más allá de sus errores, que los tiene abundantes en la crisis del agro, ése es el dato del presente democrático argentino: si el Gobierno no asume este desafío con el despliegue de todos sus recursos humanos, su proyecto democrático carece de la consistencia persuasiva que la época exige.
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La política en manos de la oposición mediática
Por Nicolás Casullo
Se habita un tiempo donde lo mediático roba casi todo lo real de la realidad. La carencia de ideas y programáticas de una oposición política no constituida definidamente, provoca que esta ausencia haya sido reemplazada, cooptada, tal vez casi de manera definitiva, por la lógica de la información de masas (movilero, locutor, entrevistador, periodista analista). Una lógica mucho más eficaz, y con sello de época, en la trama de la sociedad, donde los medios en su “no hacer política” hacen la sustancial política diaria que confirmaría la imprescindible muerte de la política, dejada atrás como lo zángano y corrupto en la vida de los argentinos.
Una lógica periodística del slogan, de la frase compactadora, del título fuerte, del copete “síntesis”, del dato gancho, del impacto efectista, del hallazgo ocurrente, del reduccionismo de corte publicitario “en tres palabras”. Una lógica de la trasmisión diaria en cadena de todos los informativos. Una lógica mediática bandolera, cuyo oficio totalizante ha devenido desvalijar los hechos centrales, quitar del medio los sentidos que importarían ver debajo de la hojarasca, sustraer los significados. Cumplir entonces puntillosamente el repertorio conservador, reactivo y antipolítico del statu quo permanente, mientras se almuerza con Mirtha Legrand: un sentido común esparcido, siempre logrado, que el dominio entre bambalinas del país y las apetencias del mercado capitalista necesitan para explicar el mundo. Todo se “compra”, todo se “vende”. Por lo tanto lo único cierto es “el mercado”. La mercancía informativa expone un supuesto mundo a su imagen y semejanza, como lógica que rotula y marca tecno-masivamente a la ciudadanía.
Ejemplo uno de atraco mediático. La Presidenta dijo en la Plaza: “desde una corporación, cuatro personas a las que nadie votó, a las que nadie eligió, se reunían, deliberaban, decidían y comunicaban al resto de los argentinos quién podía andar por las rutas del país y quién no”, significando que ningún sector o instancia civil puede asumirse ese poder, salvo el Estado y el gobierno elegido por voto, que puede plantearse esa acción interruptora bajo conmoción o conflicto grave interno y externo, o en circunstancias excepcionales de un orden amenazado. Los grandes medios gráficos, radiales e informativos concentrados, transformaron sin embargo inmediatamente esa frase sobre los representantes del agro, en: “cuatro personas a las que nadie votó”, como si la Presidenta ignorase algo que sabe hasta el menos avezado de los ciudadanos: que efectivamente fueron votados, gremialmente, para gobernar las normales tareas de cada asociación. Pues bien, sobre esa falacia extrema de poda mediática, se montó el mayor sintagma explicativo de las últimas 72 horas para recalentar las aguas del conflicto.
Ejemplo dos de sustracción mediática. Durante estos cien días y pico de dura protesta que planteó el lockout agrario, un acontecimiento extraordinario superó al resto de las noticias, de los datos, cifras, diferencias y voces. Y ese suceso fue el corte de rutas o tractorazos permanentes que asolaron el país, lo desabastecieron de alimentos, suministros y libre paso de la gente, hasta alcanzar grados de caos y de sociedad “en abismo”. Pues bien, en todo este lapso no hubo ni varios programas, ni los necesarios, ni un solo programa (desde los medios de masas más concentrados y de buena audiencia) que se haya dedicado exclusiva y totalmente a tratar, señalar, reflexionar y condenar con pelos, argumentos, señales, voces y comentaristas esta producción reaccionaria sobre la escena nacional: el país cautivo por los “buenazos mateadores” de las banquinas. Por el contrario, el accionar mediático provocó una inmensa platea social, para la cual ese dato vertebral y nocivo a una institucionalidad democrática con su régimen de partidos, fue absolutamente naturalizado, neutralizado, aceptado, velado en los reales sentidos que portaba de violencia, autoritarismo y brutalidad anticomunitaria.
Qué te digo cuando te digo
Tanto uno como otro ejemplo de manipulación mediática (entre otros) que involucran nada menos que la palabra presidencial y la operatoria anticiudadana mayor de estos tres meses, grafican claramente el estado mental y de conciencia de gran parte de los argentinos, en cuanto a saber de qué se tratan las cosas, que está sucediendo en su país, qué está en juego en los desacuerdos, y qué representan los diversos actores de la escena.
Puede decirse entonces, como perspectiva de comprensión de la crisis nacional, que la posibilidad de avance hoy de un gobierno democrático institucional (que se autoidentifique con amplios sectores populares sufriendo distintos grados de injusticia y postergación de sus derechos sociales) pasa también y de manera cada vez más acuciante por una instancia de desmontar diariamente un orden que cuenta las cosas (para la probabilidad de modificar tales cosas).
Una contienda que sin duda no remite a ninguna Secretaría de Cultura ni a un Ministerio de ciencia pensado casi exclusivamente para la tecnoindustria, sino que remite a la pura política actuando culturalmente, en estado de constante actualización de sus concepciones de masas, hacia las masas y con las masas. Teniendo en cuenta que la disputa neurálgica en nuestra democracia –en un mundo como el actual bajo dinámica transcultural de derecha– es quebrar constantemente disposiciones interpretativas dominantes. Querellar un orden de los imaginarios en cada coyuntura. Expropiar dimensiones simbólicas de masas educadas y formadas por los propios adn del sistema de alienación en su edad audiovisual expandida. Compenetrarse del clásico, y para algunos superado, tema de las ideologías y de las clases sociales, tal cual enseñaban los libros marxistas tan vendidos en la calle Corrientes años atrás.
En la Argentina de estos días se evidencia que el debate por los significados es una lucha comunicacional de masas donde se juega suerte y destino de cada política. Algo similar sucede en América latina. La época democrático popular y todas las izquierdas necesitan un nuevo ensayismo de análisis y de masas cotidiano, que amalgame herencia de sociólogos, de periodistas, de nietos de Jauretche, de intelectuales y cuadros políticos que digan y disputen palmo a palmo conciencias ciudadanas demasiado golpeadas y desorientadas en la última década. Desenredar a las palabras del astuto pastiche mediático de cada jornada. Tratar de llevarlas a un sitio donde les dé de vuelta el aire y las refresque.
Hoy esas palabras, y las definiciones que componen, no muestran. Esconden. Cuando en la “gran radio y la gran TV” se dice tan ecuménicamente “dialogar” se está diciendo en realidad quitar las retenciones. Y cuando se dice pastoralmente “pacificar”, o “buscar la unión de todos los argentinos”, se dice también y solamente quitar las retenciones. Y cuando se hace referencia a un Parlamento con mayoría oficialista por una cuestión de votos, se dice “escribanía para la firma”, “mano de yeso”, o se postula como nueva “calidad democrática” una increíble cámara de legisladores desagregada en “cientos de posturas” cada una por su lado como “las miles de historia de la ciudad de San Francisco” protagonizada por Karl Malden en los ’70.
La “objetividad” mediática
Los medios de comunicación imponen su bestial “diagrama institucional” bajo una horma de mercado que hoy reina soberana. Implantan su matriz de acuerdo a la programación emisora, su valor de lo que sería democracia, la virtud de un votante apolítico que en realidad no debe saber ni siquiera a quiénes elige cuando elige, porque debería votar átomos “libres” de compromisos partidarios. En esa misma dimensión mediática y formativa del espíritu (como dirían los idealistas alemanes del XIX) se organiza un mensaje a repetición con muy pocas variaciones: los gobernadores e intendentes que estructuran la política son todos “rehenes o secuaces de la chequera”, las concentraciones populares son “mercenarios a cincuenta o cien pesos por cabeza”, el Estado de nuestra democracia “una máquina que le está metiendo las manos en los bolsillos a usted señor oyente todos los días”, la adhesión de Hebe de Bonafini a Cristina Fernández “cinco palos puestos sobre la mesa”, y la Presidenta “una secretaria de Kirchner”.
Se asiste diariamente a la desmembración ideológica de lo democrático desde la absoluta irresponsabilidad de los dueños del mensaje, una suerte de aquelarre mediático disolvente de todo valor, y donde no existe propuesta alternativa ni referente ni el menor asombro ante cualquier cosa: estadio societal plausible de ser simbolizado con la pregunta con que Marcelo Bonelli inicia su entrevista con Elisa Carrió la semana pasada en A dos voces de TN: “¿Y doctora, el Gobierno sigue robando?”. O el comentario de un periodista de Radio Mitre a la tarde, Marcelo Moreno, que luego de una entrevista que me hace un programa, de escuchar mis reflexiones críticas al agro, y de cortar la comunicación, cerró el reportaje diciendo al aire: “cuando escucho a este tipo de intelectuales tengo ganas de vomitar”.
Es indudable que en el campo de la contienda política por el significado de los hechos, y sus consecuencias, es donde el Gobierno viene perdiendo terreno en manos de un poder que desgasta, desvaloriza, deslegitima, sin dar cuenta de sus emisiones y sin que nadie le pida cuentas políticas de sus responsabilidades e intereses en los marcos del conflicto. Más allá de sus errores, que los tiene abundantes en la crisis del agro, ése es el dato del presente democrático argentino: si el Gobierno no asume este desafío con el despliegue de todos sus recursos humanos, su proyecto democrático carece de la consistencia persuasiva que la época exige.
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