domingo, 7 de noviembre de 2010

El fiscal Strassera y la causa de los Palotinos

Disculpen si llego tarde a la polémica, pero acabo de leer el libro La Masacre de San Patricio, de Eduardo Kimel y descubrí un dato que desconocía. Pero antes voy a contextualizar un poco este post.
Hace un par de meses atrás, se armó una pólemica originada en el debate sobre que clase de justicia tenemos. Todo por una serie de medidas judiciales que avanzaron sobre temas políticos y que conformaron lo que Cristina llamó ¨justicia cautelar¨. También tuvo que ver la denuncia del Gobierno contra el modo en que Clarín y La Nación se apropiaron de las acciones de Papel Prensa. En defensa de los jueces y cuestionando la versión histórica presentada por el Poder Ejecutivo, saltaron varios radicales entre ellos el fiscal del juicio a las Juntas, Julio Strassera. Este ex funcionario judicial se plantó en el escenario cuestionando fuerte al Gobierno.
Strassera buscó constituirse como una autoridad en el tema amparado en su histórico papel, coronado por la famosa frase ¨nunca más¨ que cerró su recordado alegato que condenó a los cabecillas del Proceso. Sin embargo, la verdad histórica no deja tan bien parado a Strassera una vez que se retrocede a los tiempos de la Dictadura en la que el ahora dirigente radical era fiscal. Si mal no recuerdo fue Osvaldo Papaleo quien señaló que Strassera participó de la investigación sobre el tema Papel Prensa y nada dijo sobre las condiciones de detención de Lidia Papaleo y de los demás investigados por los militares.
En el libro La Masacre de los Palotinos, el periodista ya fallecido, Eduardo Kimel, investigó el asesinato de los cinco religiosos que pertenecían a la orden irlandesa de los Palotinos, ocurrido en la parroquia de San Patricio el 4 de julio de 1976. Una de las dos hipótesis que recorren el libro es que fue una venganza de la Policía por el atentado contra el comedor policial, la otra teoría es que en realidad se trató de dar una lección a los religiosos que habían elegido misionar entre los pobres.
Kimel fue enjuiciado no por estas teorías sino por sostener que el juez que investigó el caso no hizo lo posible por resolverlo. El juez federal de ese entonces se llamaba Guillermo Rivarola y, ya en democracia, logró que el periodista fuera condenado a pagar una fuerte suma de dinero. Sucesivas apelaciones a tribunales internacionales le dieron la razón al periodista, lo que fue coronado con la despenalización de los delitos de calumnias e injurias, que nuestra Presidenta le propuso al parlamento el año pasado y que logró una rápida aprobación. Kimel no pudo disfrutar mucho de esto porque falleció este año.
Lo que yo no sabía y que ahora comparto con ustedes, es que el fiscal actuante en el caso de la investigación de la masacre era ni más ni menos que el mismísimo paladín de la Justicia, Julio Strassera, quien propuso el sobreseimiento de la causa pese a que existían notorias pruebas de que los asesinatos habían sido cometidos por fuerzas de seguridad ligadas a la dictadura militar. Pero dice Kimel: ¨para Strassera no había mayores elementos que condujeran la investigación con rumbos ciertos. Por eso formulaba el pedido de sobreseimiento provisorio¨.
Reconozco que las condiciones de trabajo para cualquier funcionario judicial en esa época eran muy difíciles, pero los héroes, para postularse como tales, tienen que ser capaces de superar las condiciones adversas. Strassera fue un fiscal que se adaptó a los tiempos que vivió, no tiene autoridad moral para cuestionar nada desde el punto de vista histórico. Faltó a su deber cuando nadie se animaba a cumplir con las leyes y trabajó correctamente cuando las circunstancias se lo permitieron. Strassera debería recordarlo antes de enrostrarnos su dudosa autoridad moral.

lunes, 18 de octubre de 2010

Estados Unidos se disculpa tarde por sus abusos

A veces pasa que no se puede tapar el sol con las manos y la verdad histórica surge, sorpresiva e incómoda para quienes soñaban con una impunidad eterna. Les pasa a los personeros de la dictadura militar en la Argentina y sucede también en otros lugares del mundo, aún cuando involucra a la mayor potencia del mundo.
Muchos de los atropellos de los norteamericanos fueron públicos y notorios y han sido tratados en estas páginas. Pero hay otros que parecían condenados al olvido pero vieron la luz gracias a los esfuerzos de gente valiente que prefirió la denuncia al silencio cómplice. Es el caso de la doctora Sudan Reverby, que investigando en la Universidad de Pittsburg se encontró con evidencias que demostraban que científicos de su país inocularon sífilis y gonorrea a 1.500 prisioneros, soldados, prostitutas y enfermos en Guatemala en la década del 40 para estudiar los efectos de la transmisión de estas enfermedades en vivo y en directo.
La catedrática difundió su descubrimiento y ante la copiosa información la Casa Blanca debió salir a pedir disculpas casi 70 años después de los hechos. Por suerte para las autoridades norteamericanas, Josef Menguele ya murió y no les reclamará por robarle sus ideas. Lo que está por verse, es quién se benefició de estos experimentos, ya que seguramente las conclusiones habrán sido transmitidas a los laboratorios medicinales, quienes habrán desarrollados los medicamentos correspondientes sin cuestionarse el modo en que se obtuvo la información y sin compensar a las víctimas por el abuso..
Una vez más, un país pobre y latinoamericano, como Guatemala, fue utilizado como banco de pruebas humano para realizar experiencias que los funcionarios y empresarios norteamericanos no se animarían a realizar en su país. Habría que seguir husmeando en los archivos de más universidades norteamericanas para averiguar si se llevaron a cabo otro tipo de experimentos sobre la piel de los habitantes del cono Sur. Y lo que es más importante aún, investigar si estas prácticas son parte del pasado o siguen vigentes.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

El éxito de un modelo

Durante la convertibilidad nos vendieron un modelo de apertura de la economía y desguace acelerado del Estado. La única forma de entrar al primer mundo era desregulando las actividades económicas y promoviendo las ¨relaciones carnales¨ con la principal potencia mundial.
No hace falta recordar en que terminó la aplicación de esta idea de país. Muchos son los argentinos que llevan sobre su piel las marcas que dejó el estallido del 2001. La política del ajuste permanente nos llevó a las puertas de la disgregación nacional.
Desde el 2003 a esta parte comenzó a aplicarse en la Argentina otro modelo económico que tiene, entre sus reglas fundamentales, el pase de las recetas de ajuste del FMI al cesto de la basura. Un tipo de cambio alto alentó las exportaciones e hizo renacer a la industria argentina, que estaba al borde de la desaparición. Esto trajo el renacer de la cultura del trabajo y una importante baja de la desocupación que cayó casi 12 puntos porcentuales desde 2003 hasta el día de hoy.
Además de este giro en la economía, la presidencia de Cristina Fernández trajo como novedad algo que no se había dado durante la presidencia de su marido: el intento de limitar el poder monopólico de algunos agentes económicos. Esta postura le atrajo al Gobierno la hostilidad de las mayores usinas mediáticas que vieron peligrar sus privilegios. Esta ofensiva es comandada por el Grupo Clarín, dueño de gran parte de los medios de comunicación y de presencia casi monopólica en el mercado de medios.
Pero esta nueva realidad no nos debe impedir observar que el modelo económico sigue vigente y que a los méritos ya enumerados se le debe agregar que una de las mayores crisis económicas de la economía mundial fue sorteada con éxito y con un costo mínimo en relación con el resto del mundo.
A la hora de las elecciones del 2011, sería ideal que la clase política discuta modelos económicos y no bailes televisivos. De esta manera los argentinos podremos elegir si seguimos con este modelo o nos arriesgamos a experimentos de dudoso final.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Los atropellos de Bush no fueron derogados por Obama

A casi una década de los atentados del 11 de setiembre, las libertades civiles que fueron arrasadas por Bush con la excusa de combatir al terrorismo no han sido restauradas por el presidente Barack Obama.
Una de las medidas tomadas por Bush consiste en la expropiación de los bienes de toda persona sospechada de pertenecer a los grupos terroristas islámicos. Ya de por sí cuesta creer que en la nación que se postula como principal defensora del capitalismo se concrete semejante atropello a la propiedad privada. Mucho más difícil es entender bajo que criterios un ciudadano puede ser sospechado de pertenecer a una agrupación terrorista. Además, la disposición dice ¨apoyo directo o indirecto¨ a la actividad terrorista, lo que torna más difícil establecer bajo que parámetros se puede acusar a alguien.
Lamentablemente, los vientos de renovación que trajo la llegada del demócrata Obama no alcanzaron a barrer las nubes de autoritarismo que instaló Bush. Las medidas de bloqueo financiero, que siguen vigentes, no sólo se tomaron en relación con la seguridad interna de Estados Unidos, sino también que afectó a algunos países árabes como El Líbano, lo que constituye una forma de interferir en la vida de otra nación sin necesidad de enviar a los marines.
En situaciones normales, esto sería un gran escándalo internacional, pero los medios norteamericanos no se hicieron mucho eco de este tema. Semejante violación a los derechos civiles no constituye tema de debate para la sociedad norteamericana ni tampoco para la prensa mundial que prefiere no tratar una noticia que le causaría serios problemas con el gobierno de la principal potencia mundial.
El actual presidente norteamericano ha tomado una correcta posición frente a las leyes anti inmigración que propugnan algunos estados de su país, pero ha olvidado retrotraer las leyes represivas de George Bush, que siguen vigentes y que son tan difusas, que cualquier ciudadano puede entrar en la mira represiva del estado norteamericano en cualquier momento.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Cristina dio cátedra ante un Luna Park que quedó chico

El acto organizado por la JP en el Luna Park no fue apto para tibios ni timoratos: desde el momento mismo que uno entraba al histórico recinto, se palpaba un ambiente caldeado por una multitud de militantes que sabía que algo importante iba a suceder. Y no se fueron defraudados. El discurso de nuestra Presidenta fue un huracán que hizo que los 42 minutos de duración parecieran muchos menos.
Ya a las 6 de la tarde, adentro del Luna no cabía un alma, fueron varias las agrupaciones de compañeros que vieron el acto en la pantalla ubicada afuera del estadio. Adentro del recinto, el lugar asignado a la prensa bloguera nunca se respetó por lo que nos acomodamos como pudimos y disfrutamos del acontecimiento, pese al piano de Lito Vitale que nos obstaculizaba la visión.
Un video que nos habló de la Argentina que vivimos todos nos puso en clima. Vimos caras de asesinos sanguinarios y de figuras muy queridas. Y sobre el final del corto, las realizaciones del Gobierno que nos representa. Enseguida, el estadio estalló con la entrada de Néstor y Cristina, A Cristina se la notaba a feliz, a Néstor, contento pero midiendo cada uno de sus movimientos.
Juan Cabandié, en su carácter de líder de la JP dio inicio a la velada. En su breve discurso no omitió referirse a su principal combate: la lucha por rescatar a la CABA de las manos de Macri, si es que la pésima administración del PRO deja algo en pie.
Luego fue el turno de Andrés ¨Cuervo¨ Larroque, líder de la Cámpora, quien demostró una llamativa soltura en un discurso que fue un poco más largo que el de su antecesor ya que trató de no olvidarse de mencionar a las agrupaciones que estaban presentes.
Finalmente, fue el turno de Cristina, quien pidió que la tomaran como una militante y no como una mandataria. De ahí en adelante, nuestra máxima compañera nos regaló un extraordinario relato, con ese tono apasionado y a la vez didáctico, que la caracteriza. El hechizo mantuvo atentos a casi diez mil militantes que no se perdieron una sola palabra. La Presidenta repasó todas las causas que nos convocan, desde la ley de medios hasta los desmanejos de la oposición, sin olvidarse de las almas de esos 30 mil compañeros que hoy no están pero que igual sobrevolaban el acto.
La convocatoria de Cristina a la lucha puso fin al embrujo y provocó la retribución de los compañeros que cantando la marchita peronista – con estrofa nueva incluída – saludaron el final del discurso y agradecieron el esfuerzo de nuestro compañero Néstor Kirchner, que no quiso perderse este acto popular por nada del mundo.

domingo, 29 de agosto de 2010

La esclavitud en el Siglo XXI

La palabra esclavitud parece un término que remite a otros siglos y a novelas famosas como La Cabaña del Tío Tom o Raíces, pero pese a la buena voluntad de muchos, el sojuzgamiento de un grupo de seres humanos por otros sigue siendo algo que forma parte de nuestro paisaje, por más que los medios se empeñen en ocultarlo borrando el tema de la agenda de temas difundidos.
Ni las grandes democracias del mundo ni el avance formidable de las ciencias ha logrado poner paliativo a una práctica que está en plena vigencia y que es funcional a muchos sectores de la economía capitalista. Tal vez desde ahí, podríamos llegar a entender porque algo que las leyes prohíben tan taxativamente no ha sido suprimido.
Los datos de las Naciones Unidas hablan de un total de 27 millones de personas que son esclavas en todo el mundo, ya sea obligadas por deudas, esclavitud doméstica, trata de blancas y prostitución forzada.
En Argentina, el secuestro de menores para ser utilizadas en el mercado de prostitución es frecuente. También se traen mujeres de otros países América engañadas con promesas de trabajo que se terminan convirtiendo en pesadillas. La misma mecánica se utiliza en otro rubro como son las empresas textiles, que utilizan el trabajo esclavo para proveer prendas fabricadas a bajo costo para las grandes marcas que después las venden en los shoppings a precios multiplicados varias veces.
Pero el trabajo forzado no es patrimonio de un continente, en todo el planeta se repiten las condiciones que permiten la existencia de la esclavitud. Pese a no tener título de propiedad alguno, como se estilaba en las sociedades esclavistas del siglo XIX, los mal llamados ¨propietarios¨ disponen de la vida de las personas y deciden no solamente sobre las condiciones de trabajo sino también sobre sus condiciones de vida y su libertad de movimiento.
La funcionalidad que este sistema reporta a ciertos enclaves capitalistas, impide la condena de los organismos internacionales, que si bien reconocen el problema, no se esfuerzan seriamente por erradicarlo. Las autoridades políticas de cada país hacen la vista gorda y prefieren embolsar las coimas que pagan los esclavistas antes que intervenir en defensa de los esclavos.
El último país en suprimir la esclavitud fue Mauritania, nación situada en el norte de Africa y que prohibió por ley estas prácticas en 1980. Sin embargo, en ese país, los secuestros de menores para ser explotados en regiones alejadas de los centros urbanos se siguen sucediendo sin pausa. Además, muchos esclavos no se enteraron que fueron liberados y se estima que alrededor de 300 mil personas nunca gozaron de la libertad. A eso debemos sumar el problema de que la economía de Mauritania no podría absorber la liberación de semejante cantidad de mano de obra emancipada.
Para demostrar que ningún punto del planeta está libre de esta práctica, en la frontera de la mayor potencia mundial, vemos como los tratantes de personas estafan a miles de mexicanos que quieren trabajar en Estados Unidos. Para lograr salvarse de la miseria, los inmigrantes aceptan las condiciones que les imponen los ¨coyotes¨ aunque en muchos casos esto les cueste la vida. La justicia norteamericana comprobó que los traficantes muchas veces retienen a las víctimas en campos de detención para luego ser vendidos.
Según la ONU, la trata de personas va camino a convertirse en el mayor negocio ilegal del mundo y se cree que de seguir incrementándose su volumen pronto sobrepasará al tráfico de drogas. Encontrar la forma de combatir este flagelo es un nuevo desafío que debe comenzar por dejar de invisibilizar estos temas para que puedan ser pensados por toda la sociedad mundial.

domingo, 15 de agosto de 2010

LA MENTIRA DE LA GUERRA CONTRA EL NARCOTRAFICO

La idea recorre el continente pero no es levantada por los medios masivos de comunicación: la guerra contra el narcotráfico no es lo que parece, hay una gigantesca operación de prensa destinada a hacernos pensar que Estados Unidos, desinteresadamente, ayuda a los gobiernos de América latina a combatir este flagelo. Pero apenas raspamos en la superficie de este razonamiento vemos que hay otras intenciones detrás de semejante operación.
En principio es difícil explicar porque el principal consumidor de todo tipo de drogas no empieza por combatir el problema en su propio país. Es evidente que a Estados Unidos no le interesa combatir el consumo del mercado local, porque de esta manera tiene una excusa para intervenir en la política interna de los países que se extienden al sur del Río Bravo. Para ejemplificar nuestra postura, vamos a recurrir al ejemplo de México y acudiremos a un medio gráfico independiente como es la revista Contralínea, hostigada pero nunca desmentida por el gobierno centroamericano.
Publica el semanario mexicano que el gobierno de su país, encabezado por el panista Felipe Calderón, le ha dado a la supuesta guerra un tono tan fuerte, por lo menos en las palabras que ha involucrado a los 96 mil hombres que componen el ejército. Pero esta operación, que requiere una enorme movilización de dinero, logística y propaganda mediática, arroja un saldo exiguo y sospechoso. Es así, que comparando los números de 2003 en relación al 2010, lo único que ha aumentado en forma violenta es la cantidad de muertos: 23 mil. En cambio la cantidad de sentencias judiciales es escasa: en los últimos siete años apenas se dictaron 735. Además se decomisa menos droga ahora que en los comienzos del operativo.
Desde esta columna creemos que el flagelo de la droga no es un tema de importancia real en Washington, la intervención militar se debe a la necesidad de no perder de vista los principales recursos de nuestro continente como son el petróleo y el agua. Para eso son las bases militares en Colombia y también con la misma finalidad se apoya al gobierno mexicano en su estéril cruzada contra los carteles de la droga. Desaparecida la excusa de la Guerra Fría, el combate contra el narcotráfico se instala como el nuevo enemigo común . A la Casa Blanca le sirve para instalar a sus asesores militares, mientras que los gobiernos locales, aprovechan para criminalizar las luchas sociales e instalar la represión como modo de solucionar las desigualdades.
Por eso, los capos de los carteles de las drogas mexicanas se ríen de las bravuconadas del gobierno de Felipe Calderón. Del total de los más de 120 mil detenidos por delitos vinculados con la droga, a sólo 1.300 se les ha podido comprobar algún tipo de vínculo con los carteles que manejan el lucrativo negocio. O sea que lo más probable es que el resto de los detenidos pertenezcan a la parte de la población más baja, indefensa frente a las fuerzas en pugna y que tal vez sólo actuaron de correos o que son pequeños consumidores.
La conclusión a la que arribamos es que la lucha contra la droga es pura pantomima diseñada hábilmente para ser difundida por todos los medios de prensa, pero que fracasa porque no toca a los peces gordos del negocio. No se ataca ni a la circulación ni al lavado de dinero, mucho menos a los funcionarios corruptos que permiten todo esto. Mientras sea funcional a las estrategias políticas del gobierno más poderoso del continente, el narcotráfico no corre ningún peligro.